SI ME VES: ME INCLUYES VS ME DISCRIMINAS…
Para entender lo que el otro vive, hay que ponerse en sus zapatos y caminar con sus pies, cargando lo que carga y recorriendo el camino que recorre; eso genera empatía y justicia; pero como es difícil hacer esto que tanto se dice, se hace necesario educar y sensibilizar. No despertar lástima, ni siquiera admiración.
Me incluyes cuando al verme, me tratas como tratas a los demás, sin ser demasiado especial, sin justificar mis errores, ni medirme por ellos, sin evitarme esfuerzos de cosas que puedo hacer, a mi manera y a mi tiempo. Me discriminas cuando no me crees capaz, cuando me dejas pasar por alto cosas que puedo aprender a hacer mejor, aunque requieran de mi parte más dedicación.
Me incluyes cuando me llamas por mi nombre, cuando me tratas de acuerdo con mi edad, cuando me hablas como a los que me rodean, cuando no me haces sentir diferencias, no quiero sentirme menos, ni sentirme demasiado especial. Me discriminas, cuando te refieres a mi como angelito, cuando me tratas como niño o cuando hablas de mí diciendo que soy linda e inspiro ternura, sólo porque soy de baja estatura.
Me incluyes cuando haces accesible las infraestructuras, cuando piensas en las personas de cualquier condición, cuando me das la oportunidad como a cualquiera, de dar de sí mismo lo mejor. Me discriminas cuando creas barreras arquitectónicas, cuando me miras con desconfianza, con morbo o con burla, incomodándome o haciéndome sentir mal.
Me incluyes cuando luego de conocerme, se te olvida mi condición y haces que yo me olvide de ella, porque muchas veces me acuerdo de tenerla porque tu mirada o tu trato a veces demasiado especial, me lo recuerda. Me incluyes cuando me abres todas las puertas, cuando me permites sentirme parte de la sociedad en el campo que yo quiera. Me discriminas a veces sin darte cuenta, cuando me sobreproteges o te dejas afectar de las miradas y el qué dirán de los demás; porque si a ti no te afecta lo que diga o haga la gente, me ayudarás a que a mi tampoco me afecte.
Si me ves, mírame como miras a los demás, con cariño y respeto, con inclusión y dignidad, como se mira a las personas que se conocen, se valoran y se aman; es la única forma de la cual quiero sentirme especial.
Soy una mujer colombiana, con acondroplasia, el tipo más común de enanismo que existe. Soy escritora, conferencista motivacional, maestra y músico. En este blog comparto mis reflexiones, escritas para cualquier persona que quiera vivir a la altura de las circunstancias, a la vez que sirve para transformar las miradas de la sociedad, frente a las diferencias y la discapacidad; y así logremos un mundo más equitativo, incluyente, donde predomine el respeto y la dignidad hacia cualquier persona.
miércoles, 24 de julio de 2019
martes, 23 de julio de 2019
EXTRAÑO LAS CANCIONES DE ANTES
Extraño las canciones de antes, que contaban historias de amor, esas que se podían dedicar y cantar, expresando los más lindos sentimientos que hay en el corazón…
Extraño las canciones que escuché en mi niñez, las que alimentaban mis sueños e inocencia, las que me hacían creer que todo es posible y que el mundo es bello, las que alimentaban mi niña interior…
Extraño las canciones que valía la pena cantar a todo pulmón, sabiendo que las letras que repetíamos hablaban de los sentimientos más puros y verdaderos, o de cuentos fantásticos que daban rienda a mi imaginación…
Extraño aún aquellas canciones con las que expresábamos el dolor y el desamor, las que servían para desahogarse, las que limpiaban el corazón…
Hoy escucho a los niños que apenas están aprendiendo a hablar, repetir letras inundadas de sexo y descontrol, esas que los invitan a perrear, sin saber que significa…
Hoy desde temprano, lo que piden escuchar o lo que les enseñamos son canciones que cuentan historias de infidelidad, de falta de compromiso, de libertinaje y relaciones íntimas sin amor, en las que todo se vale, porque estamos en los tiempos en los que todo es normal.
Eso cantan y bailan, eso gritan a pulmón, eso repiten a toda hora y eso mismo quieren hacer desde muy temprana edad, porque ya ni en la música, ni en el cine, ni en la televisión, hay censura ni control.
Estos niños que en su mayoría crecen en hogares disfuncionales o cuidados por empleados o por nadie, se llenan su mente de lo que cantan, ven y escuchan; y desde pequeños dejan de creer y confiar, en los sueños y aún en los demás… Porque para ellos en el mundo se vive lo que cantan y lo que ven, y necesitan encajar en la sociedad, por tanto hacen, repiten, compran y siguen lo que la sociedad les vende y exige.
Extraño las canciones de antes, esas que todavía escucho y me inspiran, esas que mantienen viva mi niña, esas que ya hoy no se escuchan en las radios, esas que ya casi no hay nuevas…
Extraño como se vivía la niñez antes, mas desconectados y más activos; más felices y expresivos, más niños inocentes, fabricando sueños e historias que más adelante cuentan y recuerdan con alegría y nostalgia.
Espero que algún día los niños de hoy, tengan lo que tuvimos los niños de antes…
Extraño las canciones que escuché en mi niñez, las que alimentaban mis sueños e inocencia, las que me hacían creer que todo es posible y que el mundo es bello, las que alimentaban mi niña interior…
Extraño las canciones que valía la pena cantar a todo pulmón, sabiendo que las letras que repetíamos hablaban de los sentimientos más puros y verdaderos, o de cuentos fantásticos que daban rienda a mi imaginación…
Extraño aún aquellas canciones con las que expresábamos el dolor y el desamor, las que servían para desahogarse, las que limpiaban el corazón…
Hoy escucho a los niños que apenas están aprendiendo a hablar, repetir letras inundadas de sexo y descontrol, esas que los invitan a perrear, sin saber que significa…
Hoy desde temprano, lo que piden escuchar o lo que les enseñamos son canciones que cuentan historias de infidelidad, de falta de compromiso, de libertinaje y relaciones íntimas sin amor, en las que todo se vale, porque estamos en los tiempos en los que todo es normal.
Eso cantan y bailan, eso gritan a pulmón, eso repiten a toda hora y eso mismo quieren hacer desde muy temprana edad, porque ya ni en la música, ni en el cine, ni en la televisión, hay censura ni control.
Estos niños que en su mayoría crecen en hogares disfuncionales o cuidados por empleados o por nadie, se llenan su mente de lo que cantan, ven y escuchan; y desde pequeños dejan de creer y confiar, en los sueños y aún en los demás… Porque para ellos en el mundo se vive lo que cantan y lo que ven, y necesitan encajar en la sociedad, por tanto hacen, repiten, compran y siguen lo que la sociedad les vende y exige.
Extraño las canciones de antes, esas que todavía escucho y me inspiran, esas que mantienen viva mi niña, esas que ya hoy no se escuchan en las radios, esas que ya casi no hay nuevas…
Extraño como se vivía la niñez antes, mas desconectados y más activos; más felices y expresivos, más niños inocentes, fabricando sueños e historias que más adelante cuentan y recuerdan con alegría y nostalgia.
Espero que algún día los niños de hoy, tengan lo que tuvimos los niños de antes…
domingo, 7 de julio de 2019
HAY PERSONAS QUE NUNCA MUEREN
Hay personas que nunca mueren, se hacen eternas en sus obras, en lo que escriben en las páginas de la historia o en los corazones de quienes conocen en el camino.
Los artistas nunca mueren, se inmortalizan en letras, pinturas, esculturas, libros, películas, series o novelas, y en la vida de aquellos que se identifican con lo que hacen o hacen suyo algo de lo creado.
Siempre vamos a ser recordamos por lo que hacemos o por aquello que dijimos y pudo trascender fronteras, épocas, vidas.
Por eso escribo casi que a diario y dejo letras por todos lados, para que mi nombre no se borre tan fácilmente, para que mis escritos viajen por el tiempo y el mundo, para que muchos corazones guarden lo que de mi leen.
Hay personas que cuando mueren físicamente, trascienden y su nombre se resalta en la vida de aquellos que en el algún momento sintieron que lo que fue y lo que hizo, fue significativo en su historia, y se hace eterno.
Hay quienes nunca se detienen a pensar, en todo lo que pueden hacer para ser inmortal y de qué forma quiere ser recordado, si por las huellas que dejó o por las cicatrices que provocó…
Algún día nos llega el momento de irnos, pero es ahí donde se imprime en recuerdos lo que fuimos e hicimos, aquello que dirán de nosotros y los sentimientos que evocamos al ser recordados.
Cada vez que muere un artista o alguien que ha sabido amar y vivir, me detengo y reflexiono, que estoy siendo, haciendo y creando, para algún día ser recordada, para no sentir que viví en vano y para generar los pensamientos y sentimientos motivadores, que llenen de paz y esperanza los corazones que me evoquen. KR
Hay personas que nunca mueren, se hacen eternas en sus obras, en lo que escriben en las páginas de la historia o en los corazones de quienes conocen en el camino.
Los artistas nunca mueren, se inmortalizan en letras, pinturas, esculturas, libros, películas, series o novelas, y en la vida de aquellos que se identifican con lo que hacen o hacen suyo algo de lo creado.
Siempre vamos a ser recordamos por lo que hacemos o por aquello que dijimos y pudo trascender fronteras, épocas, vidas.
Por eso escribo casi que a diario y dejo letras por todos lados, para que mi nombre no se borre tan fácilmente, para que mis escritos viajen por el tiempo y el mundo, para que muchos corazones guarden lo que de mi leen.
Hay personas que cuando mueren físicamente, trascienden y su nombre se resalta en la vida de aquellos que en el algún momento sintieron que lo que fue y lo que hizo, fue significativo en su historia, y se hace eterno.
Hay quienes nunca se detienen a pensar, en todo lo que pueden hacer para ser inmortal y de qué forma quiere ser recordado, si por las huellas que dejó o por las cicatrices que provocó…
Algún día nos llega el momento de irnos, pero es ahí donde se imprime en recuerdos lo que fuimos e hicimos, aquello que dirán de nosotros y los sentimientos que evocamos al ser recordados.
Cada vez que muere un artista o alguien que ha sabido amar y vivir, me detengo y reflexiono, que estoy siendo, haciendo y creando, para algún día ser recordada, para no sentir que viví en vano y para generar los pensamientos y sentimientos motivadores, que llenen de paz y esperanza los corazones que me evoquen. KR
miércoles, 26 de junio de 2019
REVOLCANDO RECUERDOS
Algo que me entretiene y relaja hacer, es revolcar mis cajones y recuerdos, reorganizar mis papeles, desprenderme de lo que ya no tiene sentido o no significa nada para mí.
Soy de las personas que le gusta fabricar recuerdos, guardo pequeños detalles que más adelante puedan hablarme de alguien especial o de un momento bonito que quisiera revivir. Por eso dedico tiempo en mis espacios libres para esculcar mis cajones, gabinetes, libros, armarios y organizar, limpiar, recordar, a la vez que libero espacios.
Y de repente me encuentro con cosas que en su momento quise conservar, pero que ya no tiene sentido seguir guardándolas; y me doy cuenta, que ya no evocan el sentimiento o emoción que me hicieron experimentar en su momento; es algo así como si perdieran vida o magia.
Así suele suceder en las relaciones, si solo guardas o tragas, y si no limpias o renuevas, si no liberas espacios donde acumulas o pospones, llega un momento donde la vida se te hace un cuarto de san alejo, y tienes espacios a los que nunca acudes y no sabes lo que tienes, si sirve o no, si aún conserva su valor. Por eso hay muchos sentimientos que mueren, heridas que no sanan y guardados que dañan.
En ese proceso de revolcar mis recuerdos, de sumergirme en mis cachivaches, me vi desprendiéndome de cosas que en su tiempo fueron significativas, algunos apegos que despertaban emociones y sentimientos, que ahora que los veo y enfrento, ya no siento lo mismo; lo que quiere decir que es el momento de ir dejándolos y liberándome, porque ya pasó; y es hora de seguir adelante sin mirar atrás.
Esta debe ser una terapia de vida, revolcar los cajones de la mente y el corazón, limpiar recuerdos, renovar aquellos que no queremos que se borren, sanar heridas, desprendernos de lo que haga pesado nuestro equipaje, para poder caminar con pasos cortos y pisadas firmes, y estar a la altura de las circunstancias.
Soy de las personas que le gusta fabricar recuerdos, guardo pequeños detalles que más adelante puedan hablarme de alguien especial o de un momento bonito que quisiera revivir. Por eso dedico tiempo en mis espacios libres para esculcar mis cajones, gabinetes, libros, armarios y organizar, limpiar, recordar, a la vez que libero espacios.
Y de repente me encuentro con cosas que en su momento quise conservar, pero que ya no tiene sentido seguir guardándolas; y me doy cuenta, que ya no evocan el sentimiento o emoción que me hicieron experimentar en su momento; es algo así como si perdieran vida o magia.
Así suele suceder en las relaciones, si solo guardas o tragas, y si no limpias o renuevas, si no liberas espacios donde acumulas o pospones, llega un momento donde la vida se te hace un cuarto de san alejo, y tienes espacios a los que nunca acudes y no sabes lo que tienes, si sirve o no, si aún conserva su valor. Por eso hay muchos sentimientos que mueren, heridas que no sanan y guardados que dañan.
En ese proceso de revolcar mis recuerdos, de sumergirme en mis cachivaches, me vi desprendiéndome de cosas que en su tiempo fueron significativas, algunos apegos que despertaban emociones y sentimientos, que ahora que los veo y enfrento, ya no siento lo mismo; lo que quiere decir que es el momento de ir dejándolos y liberándome, porque ya pasó; y es hora de seguir adelante sin mirar atrás.
Esta debe ser una terapia de vida, revolcar los cajones de la mente y el corazón, limpiar recuerdos, renovar aquellos que no queremos que se borren, sanar heridas, desprendernos de lo que haga pesado nuestro equipaje, para poder caminar con pasos cortos y pisadas firmes, y estar a la altura de las circunstancias.
sábado, 22 de junio de 2019
MIS JUGUETES FAVORITOS
MIS JUGUETES FAVORITOS
Viendo la Película Toy Story 4, me di cuenta, que en la historia de toda persona, hay juguetes que marcan su infancia y son parte de su vida; porque en algún momento le acompañaron al dormir, a ir a la escuela o al baño. Algunos tuvieron juguetes confidentes, juguetes amigos, juguetes que fueron muy importantes y valiosos, no por lo costoso, sino por lo que significaban. Y me puse a pensar: ¿Cuáles fueron mis juguetes especiales?
Viendo la Película Toy Story 4, me di cuenta, que en la historia de toda persona, hay juguetes que marcan su infancia y son parte de su vida; porque en algún momento le acompañaron al dormir, a ir a la escuela o al baño. Algunos tuvieron juguetes confidentes, juguetes amigos, juguetes que fueron muy importantes y valiosos, no por lo costoso, sino por lo que significaban. Y me puse a pensar: ¿Cuáles fueron mis juguetes especiales?
No fui mucho de muñecas, por estar en un principio y por 7 años de mi vida, en medio de dos hermanos varones; pero si recuerdo con cariño una muñeca mexicana que me regaló mi papá en uno de sus viajes, otra que tenía una brilladora de piso, que funcionaba con pilas y tenía unas rueditas en sus zapatos. Amé un bus escolar de frisher Price que duró caídas, golpes y aventuras y paseaba no solo a sus muñecos sino todos los que mi hermano y yo quisimos sentar en él. Tuve un monito de peluche, regalo de una amiga que cuidé como una mascota, y un perro gigante de felpa que me regalaron a cambio de uno de verdad que pedía en cada Navidad.
Recuerdo las fichas de estralandia con las que armábamos casas, las bolitas de uñita que apostábamos, y de las que me volví experta, la cámara que pasaba la ruedita con imágenes, el hombre nuclear de mi hermano. Y por último recuerdo un edificio de la Barbie de mi tamaño que heredó mi hermana, junto con sus Barbies, el Ken y otros accesorios más.
Y por último recuerdo el Atari con el que me volví campeona de Pac Man, con mi hermano y un par de patines y una bicicleta que me mantuvieron activa y me dieron libertad, los últimos años de mi infancia.
Y sí, estos juguetes marcaron mi historia, me acompañaron, fueron parte de mi en ese tiempo. Y hoy los recuerdo con cariño y me recuerdan los momentos especiales que compartimos con mis hermanos y amigos.
Por un instante pensé que me había olvidado de ellos y traté al máximo de recordarlos, porque no quiero que se me olvide esa etapa especial de mi vida, en que creía que los juguetes eran mágicos, yo les daba vida y ellos le daban magia a la mía.
Y ustedes, ¿cuáles eran sus juguetes favoritos?
Y por último recuerdo el Atari con el que me volví campeona de Pac Man, con mi hermano y un par de patines y una bicicleta que me mantuvieron activa y me dieron libertad, los últimos años de mi infancia.
Y sí, estos juguetes marcaron mi historia, me acompañaron, fueron parte de mi en ese tiempo. Y hoy los recuerdo con cariño y me recuerdan los momentos especiales que compartimos con mis hermanos y amigos.
Por un instante pensé que me había olvidado de ellos y traté al máximo de recordarlos, porque no quiero que se me olvide esa etapa especial de mi vida, en que creía que los juguetes eran mágicos, yo les daba vida y ellos le daban magia a la mía.
Y ustedes, ¿cuáles eran sus juguetes favoritos?
miércoles, 19 de junio de 2019
SI ME VES, SÁCAME DE ESE CUENTO
SI ME VES… SÁCAME DE ESE CUENTO…
Existe un conflicto enorme entre las personas de talla baja y la palabra enano y hasta con el término enanismo. Por el uso peyorativo que se le ha dado a lo largo de la historia y por los mitos que existen con esta condición.
Tengo 50 años, soy Colombiana y les hablaré desde MI VERDAD… aclaro que cada quien tiene SU VERDAD y existe LA VERDAD que solo la sabe Dios o el Universo.
Primero quise ir a las fuentes, al significado etimológico y semántico; y encontré:
“ Con la palabra enano se puede designar a:
· varios grupos de seres mitológicos similares a humanos de estatura reducida:
o los duendes;
o los gnomos y similares;
o los enanos de la mitología escandinava
· Las personas afectadas por diversas enfermedades genéricamente llamadas enanismo. “ (Wikipedia)
MI VERDAD…
La primera vez que escuché la palabra enana, me dolió fue el sentimiento de burla y señalamiento de los que la pronunciaban y la preocupación y tristeza de mi madre… pero para mí en un principio no significaba nada, porque los “enanos” que conocía eran los del cuento de “Blanca Nieves y los 7 Enanitos” y yo no me parecía en nada a esos personajes, con ropa grande, atuendo fantástico, orejas puntiagudas y 4 dedos en sus manos. Nunca me identifiqué ni me sentí uno de ellos.
La palabra “Enana” tenía otro significado, que venía más de historia de discriminación social, en el que la humanidad no aceptaba ninguna figura o condición humana que rompiera los esquemas o patrones de normalidad inventados por el mismo hombre… De ahí que por la ignorancia humana y crueldad que siempre ha existido, se señaló, discriminó, maltrató y ultrajó a toda persona que no encajara en esos patrones: Personas con obesidad, de color negro, de condición albina, mujeres con vellos, personas con gigantismo, personas con enanismo, etc.
Por muchos años, me golpeaba escuchar o leer la palabra, porque me había marcado y los ambientes en que lo escuché no eran agradables o positivos; era como una mala palabra… Hasta que me di cuenta, que para poder hacer un trabajo social, de la manera o forma como se usa, tenía que empezar por hacerlo conmigo misma y así se sanó en mi vida y en la de los que me aman y conocen… Con el tiempo dejé de sentirme la enana, y simplemente me sentí Kary Rojas una persona con Acondroplasia, uno de los muchos tipos de enanismo.
Por tanto, en lo personal, no pretendo ni puedo borrarla del diccionario, ni de los cuentos, libros, guiones de cine, ni siquiera de los circos…
Mi anhelo, mi lucha es por lograr que se borre el término enano cuando se señala a una persona, ejemplo: “Ahí va la enana…” “La Maestra es enana”… “el niño que vive ahí es enanito”… “el equipo de futbol de enanos”… En esos casos si se educa, sugiere y exige llamar a cada uno por su nombre; ahí va Kary o Alana, o Agustín; en ese colegio hay una Maestra talla baja, ese niño es talla baja o tiene enanismo; ya existen equipos de futbol de personas de talla baja; etc…
TU VERDAD…
Cada uno vive su proceso, cada quien vive de acuerdo a su historia de vida y a su cultura… Por eso hablo desde mi verdad, lo que he vivido y aprendido, y por lo cual lucho.
LA VERDAD…
No se pueden borrar palabras del diccionario; no podemos cambiar obras literarias, ni pinturas, ni guiones de películas, ni cuentos… No podemos sentirnos aludidos por todo lo que se refiera con seres mitológicos, ni bufones, ni pitufos, ni creaturas fantásticas…
Lo que queremos y anhelamos, es sanar la historia personal de cada uno; educar a la sociedad frente a la inclusión, accesibilidad, no discriminación social, ni laboral; etc.
Trabajamos para que cada quien escriba su propia historia, humana, real, inclusiva, con respeto y dignidad; y se salga de los mitos y cuentos que existen y que realmente no nos definen, ni tienen nada que ver con nosotros.
Por eso y para eso, todas las leyes, las asociaciones, el día mundial, los grupos, los líderes, voceros, padres de familia, equipos deportivos, iniciativas que cada día surgen y que están realmente cambiando la historia personal presente y futura de todas las personas de talla baja en el mundo.
Kary Rojas
martes, 4 de junio de 2019
SUEÑOS
Había una vez un sueño que nacía, pero
se sentía encerrado en los anhelos y suspiros de su soñador. Hasta que vio la
oportunidad de salir y se puso alas, se elevó tan alto que veía el mundo pequeñito;
habitaba entre las nubes y su dueño no lo alcanzaba, solo lo tocaba cuando
cerraba los ojos o cuando la mirada alzaba. Pero un día el sueño quiso poner
sus pies en la tierra, se lanzó al abismo confiado y se echó andar tan seguro,
para que al tocar el suelo, no se estrellara contra el asfalto; y aprendió a
caminar y a confiar en cada paso, hasta que llegó a su meta, y cambió su
nombre, ahora se llamaba REALIDAD; pero el sueño nunca murió, se enamoró de la
vida y juntos crearon más sueños habitando entre suspiros y así, esta
historia no termina sino que vuelve a comenzar.
LO MISMO
Todos los días se levantaba con ganas de escribir una historia diferente, pero todos los días escribía lo mismo. Lloraba por lo mismo, luchaba por lo mismo, tropezaba con lo mismo, iba por el mismo camino y llegaba a lo mismo, llegando a casa lleno de frustraciones por lo mismo. Hasta que un día cualquiera, decidió poner punto final y todo terminó. Sólo así pudo empezar a escribir una nueva historia y su vida cambió
domingo, 28 de abril de 2019
AUTOBUS AL CIELO
Por estos días muy cerca de mí, he visto pasar el Auto bus que va directo al cielo…
Es común que cuando una persona cercana parte, me entero de otras más que van partiendo, en muy poco tiempo. Y preguntándome porqué suceden estas cosas, entendí que quizás de vez en cuando viene a la tierra un Auto bus que va directo al cielo, a recoger esos pasajeros que ya tienen su equipaje listo, los que ya cumplieron su misión, los que se llevan todo el amor que sembraron en el mundo, los que merecen emprender ese viaje hermoso al País del Nunca Jamás, donde podrán verse cara a cara con Dios.
Nadie sabe cuando pasa, quizás en el fondo de su corazón solo los que van a viajar en él, empiezan a percibir que su hora de partir está cerca y dicen y hacen cosas, que los que nos quedamos decimos: “Parecía como si se estuvieran despidiendo”.
Y es que sólo el mismo Dios sabe el día y la hora, y por eso muchas cosas que parecían coincidencia, luego que el Auto bus pasa y se los lleva, entendemos que fueron Providencia… y entendemos también que no es nuestro momento, cuando nos preguntamos o reflexionamos de muchas cosas que debimos hacer y no hicimos, y que impidieron que estuviéramos justo ahí en ese instante en que el Bus llegó y se los llevó.
Desde hace un tiempo, he aprendido a sentir que aquellos que decimos que se han muerto, realmente se han ido de Viaje muy alto y muy lejos; a un lugar donde nadie sabe, donde tal vez cada uno tenga su propio cielo, cada quien como lo viva y como lo sienta, pero sintiendo una paz que ya no se las roba nadie, colocándose a veces alas, para cuidar desde arriba a los que quedamos abajo y que ellos aman; porque algo sé y he sentido, que los que parten y nos han amado demasiado, no nos olvidan ni nos abandonan, nos cuidan y se hacen sentir presente como el mismo Dios lo hace, de mil formas…
Hoy les deseo un buen viaje, a aquellos que en estos días han partido, a los que llevan en su equipaje todo lo que vivieron, a esos que nos dejaron el amor y los momentos hermosos que compartimos…
Saludos a los que se fueron antes y seguimos extrañando, ahora les llegó el momento que disfruten de la Paz que solo nos da Dios y que descansen; porque ya hicieron bastante en este mundo y por eso su recuerdo será imborrable y su presencia la extrañaremos por todo lo que en vida nos dieron…
He aprendido y entendido con todo esto, que cómo nadie sabe cuándo y por dónde pasa el bus que va directo al cielo; vivamos siempre como si fuera el último día que estamos en la tierra o que compartimos con los que amamos, para que cuando llegue la hora de partir, no nos queden los SI HUBIERA, sino los GRACIAS por lo que compartimos y disfrutamos…
Buen viaje a todos los que salieron en este recorrido… Saludos a todos en el cielo…
YO LO VI, YO LO VIVI: EL HOMBRE POSTRADO
Esta Semana en la Eucaristía en el templo, mientras pensaba que físicamente estaba agotada y con dolores en mi cuerpo, me propuse darle gracias a Dios y a encomendar a mis seres queridos…
En la banca delante de mi, habían dos señoras, que fueron más a hacerse visita que visitar al Señor; su charla a veces un poco alta, me desconcentraba y me tenía realmente incómoda; no les mandé a hacer silencio, porque mi mamá me detuvo… Pero ganas no me faltaron, no escucharon las lecturas y casi no me dejaron oír, me distraían… y sé que quizás fallé dejándome ganar la atención entre el susurro ensordecedor y el vaivén de la gente que camina en plena celebración.
Pero de repente, a mi lado en la otra nave de la Iglesia, mis ojos contemplaron a un alto mando de la Policía, no se qué rango, solo sé que estaba de rodillas, orando con una piedad que jamás había visto, postrado ante el Más Grande, ante el mismo Dios… Estaba tan concentrado y tan compenetrado en ese diálogo profundo con el Dios de la Vida, que no percibió a nadie más, era como si sólo estuvieran ellos dos…
Suspiré… miraba hacia donde sus ojos miraban, a ver si podía ver lo que El veía… porque su postura y sus gestos, eran como la de aquellos videntes que quedan en éxtasis ante la hermosa aparición…
Y en el momento de la Consagración, cuando se postró por completo en el piso… Adorando al Rey de los Cielos, entendí que El estaba viendo al mismo Cristo en la Hostia Sagrada… y lo Adoraba… no pude más que ponerme de rodillas y pedir perdón a Dios por no saber verlo como ese hombre que se deshizo de todos sus títulos o rangos, y se convirtió en el más humilde y sencillo de sus hijos…
Yo lo ví, yo lo viví y me dieron muchas ganas de decirle que orara por mí… que en ese diálogo profundo que tenía con el Amigazo, pidiera para que me aumentara mi Fe y hiciera de mi, lo que El quisiera…
Ya en el momento de la Paz, me salí de mi puesto, no pude evitar querer darle un saludo fraterno, y sí que la sentí, sí que la recibí, porque con una sonrisa tierna y unos ojos llenos de Paz, como de Aquel que lleva a Dios muy dentro de su corazón; eso mismo me transmitió en un apretón de Manos…
Al finalizar la Eucaristía ví como fuera del templo lo esperaban sus escoltas; ahí entendí que era un alto mando… que se hizo el más pequeño ante los ojos de Dios… y aprendí mucho más… me evangelizó, sin Palabras, solo con su testimonio silencioso de Fe y oración…
Yo que hablo mucho de Dios, creo que nunca he sabido orar como ese hombre oró… le pido a Dios me perdone y me enseñe a orar y aumente cada día más mi Fe, como la de Aquel hombre; porque eso mismo quiero enseñar y contagiar a mis niños y a todo Aquel que me conoce y me lee… KR
En la banca delante de mi, habían dos señoras, que fueron más a hacerse visita que visitar al Señor; su charla a veces un poco alta, me desconcentraba y me tenía realmente incómoda; no les mandé a hacer silencio, porque mi mamá me detuvo… Pero ganas no me faltaron, no escucharon las lecturas y casi no me dejaron oír, me distraían… y sé que quizás fallé dejándome ganar la atención entre el susurro ensordecedor y el vaivén de la gente que camina en plena celebración.
Pero de repente, a mi lado en la otra nave de la Iglesia, mis ojos contemplaron a un alto mando de la Policía, no se qué rango, solo sé que estaba de rodillas, orando con una piedad que jamás había visto, postrado ante el Más Grande, ante el mismo Dios… Estaba tan concentrado y tan compenetrado en ese diálogo profundo con el Dios de la Vida, que no percibió a nadie más, era como si sólo estuvieran ellos dos…
Suspiré… miraba hacia donde sus ojos miraban, a ver si podía ver lo que El veía… porque su postura y sus gestos, eran como la de aquellos videntes que quedan en éxtasis ante la hermosa aparición…
Y en el momento de la Consagración, cuando se postró por completo en el piso… Adorando al Rey de los Cielos, entendí que El estaba viendo al mismo Cristo en la Hostia Sagrada… y lo Adoraba… no pude más que ponerme de rodillas y pedir perdón a Dios por no saber verlo como ese hombre que se deshizo de todos sus títulos o rangos, y se convirtió en el más humilde y sencillo de sus hijos…
Yo lo ví, yo lo viví y me dieron muchas ganas de decirle que orara por mí… que en ese diálogo profundo que tenía con el Amigazo, pidiera para que me aumentara mi Fe y hiciera de mi, lo que El quisiera…
Ya en el momento de la Paz, me salí de mi puesto, no pude evitar querer darle un saludo fraterno, y sí que la sentí, sí que la recibí, porque con una sonrisa tierna y unos ojos llenos de Paz, como de Aquel que lleva a Dios muy dentro de su corazón; eso mismo me transmitió en un apretón de Manos…
Al finalizar la Eucaristía ví como fuera del templo lo esperaban sus escoltas; ahí entendí que era un alto mando… que se hizo el más pequeño ante los ojos de Dios… y aprendí mucho más… me evangelizó, sin Palabras, solo con su testimonio silencioso de Fe y oración…
Yo que hablo mucho de Dios, creo que nunca he sabido orar como ese hombre oró… le pido a Dios me perdone y me enseñe a orar y aumente cada día más mi Fe, como la de Aquel hombre; porque eso mismo quiero enseñar y contagiar a mis niños y a todo Aquel que me conoce y me lee… KR
lunes, 24 de diciembre de 2018
EL MEJOR REGALO
EL MEJOR REGALO...
En estos días las calles y almacenes parecen una locura; todos se aglomeran tratando de comprar los regalos para dar en Navidad; los ahorros se invierten, se gasta lo que hay y hasta lo que no se tiene; los árboles y botas navideñas están a reventar de obsequios; las propagan y ofertas invaden las redes y medios de comunicación; para muchos la Navidad es eso...
Por otro lado todo el mundo sube fotos de las obras que hizo, de los regalos que dió, de la ropa navideña que luce, de los alumbrados y arreglos que visitó; además que cada año surgen nuevos motivos y personajes que se apoderan de esta celebración; Papa Noel o Santa Claus con toda su corte de renos, duendes, y demás; arboles y bolitas navideñas, luces de colores, pesebres, todos se convierten en protagonistas de este tiempo tratando de mantener vivo el espíritu navideño.
Pero yo me pregunto, si en toda ese anhelo de dar y recibir, será que es posible mirar a donde más nos cuesta, desprendernos de lo más difícil que es dar o envolver, un abrazo de perdón y de paz, a esa persona de nuestra familia que se siente lejos, distante, por cosas de la vida, donde todos o nadie son culpables...
Hace tanta falta regalar palabras que acerquen, gestos que reparen y sanen, sonrisas que iluminen; todo esto no se vende en ninguna tienda, es gratis, pero vale más que cualquier regalo y cuesta tanto, que a veces se hace difícil darlo.
Si en Navidad celebramos el Nacimiento de nuestro Salvador; si los ángeles lo anunciaron diciendo: Gloria a Dios en el cielo y en las tierra paz a los hombres que aman al Señor”; digamos: FELIZ NAVIDAD a esa persona que más necesita escucharlo; a aquella con quien debemos hacer las pases.
Si fuimos capaces de comprar tantos regalos y de hacer feliz a muchos, demos el Paso y dejemos que el Niño Jesús nos llene de fuerzas y sabiduría para celebrar su venida con Amor y Paz, ese es el Mejor Regalo.
Aún estás a tiempo de regresar de donde te has ido, de llamar a quién hace mucho no llamas, de abrazar a quien tiene el corazón herido, de decir te amo a quién más anhela escucharlo...
Despójate de todo lo que te impide hacerlo, ahí en ese desprendimiento está la pobreza de un establo donde el Niño Jesús libre de peros y excusas, quiere nacer...
FELIZ NAVIDAD
lunes, 10 de diciembre de 2018
Y TU DE QUE PRESUMES?
¿Y TÚ QUÉ PRESUMES?
Vivimos en una sociedad que tiene desfigurada la escala de valores; gente a la que le gusta presumir y alardear de aquello que cree le hace ver o sentir superior, como si el valor de la persona dependiera de eso. Les gusta presumir de lo que tienen y hasta de lo que no; de lo que son y hasta de lo que aparentan ser; de lo que usan, de un apellido, del barrio donde viven o de la escuela en la que estudian, no por lo que en ella aprenden, sino por el valor costoso que tiene.
En mi país, Colombia, en Cartagena, costa caribe, colonizada hace más de 500 años; nos quedó el eco de sentirnos más por un apellido o una clase social, y de querer presumir por cuantas personas tenemos a nuestro servicio, por las familias con las que nos relacionamos o por las limosnas que damos.
Qué mal se usan las palabras y que definiciones erróneas les hemos dado, al decir que una persona es de BIEN, por lo que tiene, y que otra es HUMILDE por lo que no; que se tiene CLASE porque aprendiste modales o te vistes de marca, aunque minusvalores a los que no; o que se llama de COLOR a una persona morena, como si el blanco, que en realidad no es tan blanco, no fuera un color.
A la hora de la hora, el día en que muramos, los gusanos no van a notar eso, y todos terminaremos devorados o algunos cremados, quedando chamuscados, color negro o ceniza, y nadie se acordará de color fuimos y el apellido no se verá diferente escrito en la lápida, sólo valdrá la pena la historia que escribimos en las páginas del mundo, y en los corazones de quienes nos conocieron.
Le pido a Dios, que si de algo he de presumir, que no sea de mi apellido, sino de la familia que tengo, de los valores que vivimos; tampoco de los títulos obtenidos, sino de lo que hago con todo eso y con los dones recibidos; le ruego que no permita que caiga en la tentación de que me sirvan, sino que me enseñe a servir en silencio, y que nadie me lo agradezca, para que todo lo que hago quede escrito en el cielo.
No quiero ver mi nombre escrito en una lápida olvidada, sino en las páginas del mundo por aquellas cosas que pueda hacer y que trasciendan, que hagan mejor persona a quienes las conozcan o las lean.
Quiero presumir de aquello que hago y que otros disfrutan, de las risas que dibujo, de los corazones que me gano sin importar qué apellido tengan, de cada anécdota vivida, de los recuerdos que valen la pena mantener vivos, de las personas que amo y que son felices conmigo… Presumo de los logros de mis alumnas y de las personas que están a mi lado, y no porque se deban a mí, sino porque me hace feliz ver que van creciendo y haciendo realidad aquello por lo que luchan y trabajan con esfuerzo; es eso lo que me hace sentir orgullosa de ellos. Presumo de lo que siento que me sale bien hecho, después de tantos intentos; de lo que aprendo a la fuerza, de lo que alcanzo cuando creía no poder hacerlo.
Y tú, qué presumes o de qué te sientes orgulloso?
Vivimos en una sociedad que tiene desfigurada la escala de valores; gente a la que le gusta presumir y alardear de aquello que cree le hace ver o sentir superior, como si el valor de la persona dependiera de eso. Les gusta presumir de lo que tienen y hasta de lo que no; de lo que son y hasta de lo que aparentan ser; de lo que usan, de un apellido, del barrio donde viven o de la escuela en la que estudian, no por lo que en ella aprenden, sino por el valor costoso que tiene.
En mi país, Colombia, en Cartagena, costa caribe, colonizada hace más de 500 años; nos quedó el eco de sentirnos más por un apellido o una clase social, y de querer presumir por cuantas personas tenemos a nuestro servicio, por las familias con las que nos relacionamos o por las limosnas que damos.
Qué mal se usan las palabras y que definiciones erróneas les hemos dado, al decir que una persona es de BIEN, por lo que tiene, y que otra es HUMILDE por lo que no; que se tiene CLASE porque aprendiste modales o te vistes de marca, aunque minusvalores a los que no; o que se llama de COLOR a una persona morena, como si el blanco, que en realidad no es tan blanco, no fuera un color.
A la hora de la hora, el día en que muramos, los gusanos no van a notar eso, y todos terminaremos devorados o algunos cremados, quedando chamuscados, color negro o ceniza, y nadie se acordará de color fuimos y el apellido no se verá diferente escrito en la lápida, sólo valdrá la pena la historia que escribimos en las páginas del mundo, y en los corazones de quienes nos conocieron.
Le pido a Dios, que si de algo he de presumir, que no sea de mi apellido, sino de la familia que tengo, de los valores que vivimos; tampoco de los títulos obtenidos, sino de lo que hago con todo eso y con los dones recibidos; le ruego que no permita que caiga en la tentación de que me sirvan, sino que me enseñe a servir en silencio, y que nadie me lo agradezca, para que todo lo que hago quede escrito en el cielo.
No quiero ver mi nombre escrito en una lápida olvidada, sino en las páginas del mundo por aquellas cosas que pueda hacer y que trasciendan, que hagan mejor persona a quienes las conozcan o las lean.
Quiero presumir de aquello que hago y que otros disfrutan, de las risas que dibujo, de los corazones que me gano sin importar qué apellido tengan, de cada anécdota vivida, de los recuerdos que valen la pena mantener vivos, de las personas que amo y que son felices conmigo… Presumo de los logros de mis alumnas y de las personas que están a mi lado, y no porque se deban a mí, sino porque me hace feliz ver que van creciendo y haciendo realidad aquello por lo que luchan y trabajan con esfuerzo; es eso lo que me hace sentir orgullosa de ellos. Presumo de lo que siento que me sale bien hecho, después de tantos intentos; de lo que aprendo a la fuerza, de lo que alcanzo cuando creía no poder hacerlo.
Y tú, qué presumes o de qué te sientes orgulloso?
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