sábado, 31 de octubre de 2020

LA EDAD DE LA INOCENCIA

 



Hablemos de otra cosa…
De la edad de la inocencia; cuando éramos niños y éramos inmensamente felices, sin tantas cosas y con muchas experiencias de las cuáles hoy tenemos mil historias que contar…
Hablemos de esos tiempos en los que creíamos en el niño Dios, en el que éramos felices esperando el 31 de octubre para disfrazarte de tu personaje favorito o de cualquier cosa que se te ocurriera, con tal de salir a pedir dulces.
Crecí en un conjunto cerrado de 67 casas, llena de niños de todas las edades; que nos gozábamos estas fechas, sin pensar en tanta maldad que ahora existe.
En nosotros no había malicia, solo ganas de disfrutar, de cantar “triki triki Halloween sino no hay dulces para mí, se te crece la nariz”; qué gran ofensa esa, desearle a otro que se le crezca la nariz… pero más que desearlo era un solo canto, que entonábamos sin querer dañar a nadie, solo disfrutar.
En mi casa mi mamá nos quitaba la mitad de los dulces que recogíamos, para el cumpleaños de mi hermano (2 de Noviembre) y yo me apresuraba a sacar y esconder los que más me gustaban, antes de que llegará doña Antonia y se los llevará … Gracias a nosotros por muchos años, no compró dulces para el cumple de Joche…
Yo me disfracé de muchas cosas, recuerdo a Gasparín, campesina, gánster, y cuando ya tenía 13 años, me sentía demasiado grande para disfrazarme, así que me vestí de rockera de los 80.
Hoy toda la maldad ha salido a la luz, los niños han perdido la inocencia al vivir en un mundo sin censura, en el que todo lo común se hace normal y se crece con la teoría que es mejor que sea consciente de la realidad para que no sufra.
Hoy nuestros niños maduran a la fuerza y muchos padres prefieren que sea así, para evitarse tanta responsabilidad de cuidar y proteger sus mentes y corazones, y prepararlos para el mundo, haciéndolos rudos y duros.
Sé que tras la historia de un día como hoy, hay mucha maldad, sé que muchos aprovechan el momento para hacer de las suyas, sé que ya no se puede salir a la calle como antes, no solo por el virus que nos asecha, sino también por tanta inseguridad.
Hoy veía en el noticiero que, por el Covid, las celebraciones deberían ser virtuales; y lo entiendo…
Pero me duele mucho por las nuevas generaciones que no tendrán historias y aventuras que contar; que todo lo que hay que celebrar será virtual; que no pueden sonreír con libertad por un tapabocas; y da miedo abrazar porque te puedes contagiar… Qué triste crecer creyendo que esta nueva realidad es lo normal y que cuando los abuelos les contemos lo felices que éramos, se reirán de cómo vivíamos…
Nunca olvidaré la edad de la inocencia y por ello, mi niña interior sigue viva y aún cree en la magia y sueña con ella…

miércoles, 22 de julio de 2020

CAMBIEMOS PENSAMIENTOS, PALABRAS Y GESTOS

Hablemos de otra cosa…

No me digas que este es un año perdido, digamos mejor que es un tiempo reinvertido en otras cosas a las que no le sacábamos espacio, porque vivíamos en carreras y muy ocupados.

No hablemos de las cosas malas que están pasando, de eso nos hablan por todos lados y nos están matando los sueños y las esperanzas; hablemos de aquello que hemos recuperado, el tiempo que hemos compartido con quienes antes nunca hablábamos ni veíamos, y a los lugares que hemos llegado, sin haber viajado.

Sin ignorar ni ser indiferente a todo lo que afuera nos acontece; resaltemos también las buenas noticias; los pequeños gestos y detalles de amor y bondad que se dan, para que el mundo se anime a multiplicarlos y sean muchos más.

Transformemos nuestros sueños, quizás solo hay es que cambiarles el momento y el contexto, porque desde la crisis hemos aprendido a guardar tantas cosas que acumulamos y ya no usamos, para sacar otras que eran secundarias y se han hecho tan esenciales y necesarias, que hemos aprendido a valorarlas más. Ya sabemos que no hay que invertir tanto dinero en vanidades, sino en lo simple y aprender a vivir de este modo. Ahora se nos pide ser más creativos en lo que hacemos y soñamos; así, el día que todo pase y salgamos, nos daremos cuenta, que ya no nos interesan los mismos planes que habíamos trazado, porque ya no somos las mismas personas que los planearon.

Hablemos de otra cosa; de los pensamientos, palabras y gestos que se han ido transformando en nosotros, y de todas las cosas que hemos aprendido; pero sobre todo, hablemos de tanto, por lo que aún en medio de dificultades, nos sentimos agradecidos. KR #tallabaja #mujerinspiradora #escritora #colombia #esperanza #escritora

lunes, 20 de julio de 2020

HOY VAMOS A REIRNOS...


Hablemos de otra cosa…
Hoy vamos a reírnos de los planes que hicimos, pero que no realizamos, y ahora que ya no somos los mismos, tenemos otros proyectos trazados…
Vamos a reírnos de todas las veces que lo intentamos, de los errores que cometimos, de la impaciencia que sentimos, al aprender a hacer cosas que antes no hacíamos, pero que ahora ya lo hemos logrado…
Vamos a reírnos y a compartir la moda que seguimos, si nos convertimos en chef, en deportista o tiktok tero.
Vamos a reírnos de tantas cosas en las que antes invertíamos dinero y tiempo, y ahora aprendimos que hay otras que cuestan menos y son más necesarias…
Vamos a reírnos con las personas que reaparecieron, con las celebraciones que hemos hecho, de otro modo, aún desde lejos…
Vamos a reírnos, porque a veces es necesario hacerlo, cuando ya todo pasó, cuando ya hemos aprendido algo, cuando podemos contarlo sin dolor y sin miedo…
Y en medio de tantas cosas que vemos y escuchamos, hablemos de otra cosa y vamos a reírnos un poco.

domingo, 24 de mayo de 2020

EL DIA EN QUE USAR ESTO SE VOLVIO NORMAL Y MUCHO MÁS



Mayo 2020: EL DIA EN QUE ESTO SE VOLVIO NORMAL...
Llega un momento en la historia en que lo raro se vuelve normal, y la humanidad se va acomodando a eso; a veces se le llama progreso, otras veces cambio de mentalidad y hay quienes le llaman "reinventar"...
Las circunstancias nos han llevado a esto, pero para mi, que crecí en un tiempo en que salir a la calle y jugar sin miedo, era lo mejor que podía haber; en que las sonrisas no eran caricaturas, sino reales, en que las carcajadas dejaban ver hasta nuestras amigdalas; en que las celebraciones eran en persona y no virtuales; en que los abrazos eran provechosos para el alma y no peligrosos para el cuerpo. Me cuesta mucho pensar en que los niños que vienen, van a crecer que es raro todo eso y que es normal lo que ahora estamos viviendo. Y crecerán sin experimentar el calor fraterno del contacto humano; ni la libertad de salir sin miedo aún de los que amamos, porque no sabemos si puedan contagiarnos...
Nos dicen que tenemos que aprender a vivir con este virus y que debemos cuidarnos;lo que quiere decir que para estar sanos, debemos tener distanciamiento humano y nada de eventos sociales que muchas veces eran más familiares que acontecimientos social. En fín... Agradezco haber nacido en la era en la que nací, donde me gocé correr, saltar, abrazar, bailar, jugar sin miedo... Donde los villanos eran los que veía en las películas y en los cuentos; de resto eran poco los malos de los que te cuidabas en la calle; y del único bicho del que te alejabas, eran de los piojos de tus compañeros, que si te daban, eran molestos, pero no te mataban.
Nunca imaginé vivir esta parte de la historia, aún me cuesta creerlo...
Lo lamento mucho por las nuevas generaciones, creo que los adultos y los maestros, tendremos que reinventarnos la manera de trabajarle sus emociones, para que no las repriman, ni las deformen, sino que puedan expresarlas y desarrollarlas de tal manera, que no crezcan con vacíos afectivos, ni se roboticen de tanta pantalla y virtualidad en la que viven.
Una reflexión que como Maestra me hago, pensando en mis sobrinos y en los niños y jóvenes que acompaño. Que Dios nos ayude en el camino y que por lo menos la Fe no se pierda en estos momentos, donde más necesitamos tener paz y esperanza en el alma. KR

sábado, 9 de mayo de 2020

Y CUANDO TODO PASE, ¿SEGUIREMOS SIENDO LOS MISMOS?

Todo el mundo sueña y hace planes de todo lo que quiere hacer cuando este pase.

Algunos dicen que van a visitar a sus seres queridos que están lejos, otros que volverán a sus trabajos o escuelas, que añoran saber que pueden abrir sus puertas para correr, caminar, cantar, bailar y abrazarse hasta no tener más fuerzas.

Pero, luego de sentirnos encerrados y vivir con ansias que nos liberen del encierro, después de tanto tiempo y tantas cosas que hemos vivido y de las que hemos sido testigos, será que allí en nuestro interior, ¿seguiremos siendo los mismos?

Nos vimos obligados a volver a casa y no buscar la excusa de “no tengo tiempo”, para compartir en familia o buscar un espacio para comunicarnos con amigos y personas con las que ya ni saludábamos, por estar tan ocupados.

Se nos desbarataron o aplazaron muchos planes que teníamos y nos tocó aprender a vivir el día a día con lo que hay y con los que están. Y qué decir de tantas “pintas” y accesorios que usábamos de acuerdo con la ocasión, y ahora reposan en un armario, sin ninguna utilidad y sin valor. En cambio, volvimos a lo más descomplicado y cómodo que podemos usar; pero si hay teletrabajo, nos vestimos solo la mitad, para tener una apariencia distinta que mostrar.

Salir es como ir a la guerra, es vestirse, como dirían los perros: “con bozal”, forrados de pies a cabeza y con miedo de tocar a alguien más… Parece que viviéramos nuestra propia película de ciencia ficción en la que nos invadieron aliens en forma de virus que se esconden donde menos imaginamos y quieren acabar con los seres humanos. Sólo los animales son verdaderamente libres, caminan por las calles que alguna vez les robaron para construir ciudades; respiran un aire más puro y nadan por aguas limpias, descontaminadas de las personas y sus desechos.

¿Será que algún día, cuando todo esto pase, ¿el mundo seguirá siendo el mismo? ¿Será que con el tiempo volvamos a buscar excusas para la familia y los abrazos; y sigamos contaminando el mundo? ¿Será que realmente nos sentiremos libres de apariencias y superficialidades, y valoraremos más las cosas sencillas y pequeñas? ¿Será que nuestra humanidad se renovará y aprenderemos a tener más consideración y misericordia con los demás, sin necesidad de pensar solo en nosotros mismos?

Hay quienes en medio de este camino aprendieron a creer en Dios o en dioses, otros fortalecieron la Fe tibia que tenían y están los que siguen agnósticos y viven de acuerdo con sus propios criterios y conclusiones; pero lo importante, sea cuál sea la espiritualidad o estilo de vida, es que no seamos los mismos y que aprendamos a ser mejores personas de lo que fuimos.

Algo tiene que cambiar en cada uno, porque afuera ya nada será igual; y las nuevas generaciones vivirán, pensarán y actuarán de otro modo, porque van a encontrar un mundo diferente. Tal vez nos cueste creer eso, tal vez ahora los sueños serán con los pies en el suelo bien puestos y tal vez, tengamos presentes a los que teníamos olvidados y ya no veamos la vida como espectadores, sino que aprendamos a vivir cada día, como si fuera el último que tenemos en las manos.


martes, 31 de marzo de 2020

APRENDIMOS A CONTAR...




De repente algo sucedió y aprendimos a contar…
Y contamos los días que pasan y los que faltan…
Contamos a los enfermos, a los que fallecen y a los que se sanan…
Contamos la comida que tenemos y la que queda…
Contamos a las personas que no tienen nada y a las que quieren ofrendar de lo que tienen…
Aprendimos a contar y multiplicar los panes, en la medida que lo compartimos…
Contamos los insumos que hay y los que necesitan nuestros médicos y enfermeras…
Contamos los países del mundo que padecen lo mismo…
Aprendimos a contar de otra manera; no acumulando, sino aprovechando y valorando;
Aprendimos a contar lo que hay y lo que se va acabando; contamos también los sueños que queremos alcanzar, que ya no son los mismos  porque algo en nosotros ha ido cambiando...
Aprendimos a contar los kilómetros que nos separan de muchos que amamos y están lejos; y ahora nos ingeniamos miles de formas de acortarlos…
Aprendimos a contar, rezando, suspirando, donando, cuidando; confiando que todo esto va a pasar y que mientras pasa, contamos los momentos especiales que nos esperan, las personas con las que queremos compartirlos, los abrazos que queremos dar y las infinitas gracias que brotarán desde millones de corazones agradecidos cuando todo haya pasado y seamos mejores seres humanos de lo que fuimos.
KARY ROJAS

lunes, 30 de marzo de 2020

EL MUNDO DESDE MI VENTANA

Y de repente un día, me tocó ver el mundo desde mi ventana…
Se acabaron los juegos en el parque y los paseos a la playa…
Ya no puedo correr por el jardín, ni sentir la arena en mis pies…
Nunca pensé extrañar tanto la escuela, como desde ese día que sólo puedo verla desde la ventana…
Me asomo y no logro ver a mis maestras y amigos. Ya siento que los extraño, que quiero estar con ellos, jugar en los recreos y hacer las tareas de su mano.
Extraño tanto visitar y abrazar a los abuelos… Poder caminar por las calles sin miedo.
A veces solo me pregunto, si hice algo mal para no poder salir y sentirme como castigada; pero mamá me explica que hay que quedarse en casa para cuidarnos, también lavarse muy bien las manos y dar menos besos y abrazos.
Nos dicen que afuera hay un virus muy malo que nos ataca, pero me asomo a la ventana y no veo nada más que aquellos animales que casi nunca veía, ahora andan por las calles sin miedo a nada.
Cuando grande quiero ser Doctora, para ayudar a salvar el mundo como lo hacen los médicos de ahora.
Cuando crezca voy a contarle a todos, que hubo un tiempo en que muchas cosas las viví a través de una pantalla y mientras soñaba salir al mundo, que ahora limpiaba sus cielos y mares, pero que sólo puedo ver y sentir desde mi ventana.

sábado, 28 de marzo de 2020

Y MIENTRAS TANTO, EXISTEN MUCHAS CONTRADICCIONES.


Y mientras muchos han vuelto a casa y se protegen, hay tantos que tienen que salir a dar la batalla y se exponen… 
Y mientras para algunos es un tiempo de descanso, para otros es un tiempo de angustia para sobrevivir.
Y mientras existen aquellos a quienes las circunstancias sacan lo mejor de sí mismo, a otros, le invocan sus demonios y los dejan salir.
Y mientras hay de los que toman con madurez la realidad, hay muchos que la ignoran, se burlan de ella y la prefieren desafiar.
Y mientras algunos piensan en el otro y tratan de ayudar; están los que piensan en sí mismos y quieren sacar provecho de los demás.
Y así como están los que creen en Dios y los que han vuelto a orar; hay otra parte que prefiere ser escéptico, otros quedar en el aire y esperar a lo que puede pasar.
Están los espectadores y los protagonistas, pero también los que actúan en silencio y hacen la diferencia.
¿De qué lado estás?... Ojalá de los que se cuidan y cuidan, esos que de muchas formas aportan su granito de arena y ayudan a que estos tiempos pasen pronto y salgamos victoriosos, para Gloria de Dios que nos ama y nos da fortaleza; y triunfo de todo el personal de salud que está batallando.

Kary Rojas
Escritora - Maestra - Conferencista Motivacional

martes, 24 de marzo de 2020

CADA UNO SACA SU YO

Y en medio del encierro, cada uno saca lo suyo...
Su yo artista... Su yo poeta... Su yo dormilón... Su yo asendoso... Su yo que nadie conocía... Su yo mugroso... Su yo religioso... Su Yo deportista... Su yo perezoso... Su yo egocéntrico... Su yo chistosin... Su yo sarcástico... Su yo víctima... Su yo paranoico... Su yo político... Su yo juez... Su yo latoso... Su yo original... Su yo copietas... Su yo on toy?... Su yo escondido... Su yo desconocido ... Su yo que siempre ha sido... Su yo enamorado... Su yo positivo... Su yo negativo... Su yo loco... Su yo muy suyo... Cuál es el tuyo?...

NOS REFRESCARON LA MEMORIA

Tuvo que pasar algo así en el mundo, para que nos acordáramos de dedicar tiempo a aquello que habíamos olvidado.

Ahora podemos recordar lo que es estar en casa y compartir en familia; al tiempo que se ayuda a los hijos a fabricar recuerdos que algún día van a contar.

Y aquellos abuelitos olvidados y abandonados, que aún en casa se sentían solos, hoy soy los más mencionados y protegidos, hemos vuelto a ellos nuestros ojos.

Tantas veces que pasamos al lado del habitante de la calle y ni siquiera lo miramos; hoy nos refrescaron la memoria con fotografías que muestran nuestras ciudades solas y a ellos acostados solos y abandonados.

Nos refrescaron la memoria y ahora nos acordamos de hablarle y saludar, así sea de manera de virtual, a tantos que dejamos de lado por estar muy ocupados.

Ahora nos acordamos de los que cumplen en estos meses, cuando antes muchas veces olvidamos sus cumpleaños.

Y volvimos a recordar los juegos y los momentos en familia; los gestos y las palabras de cariño, las oportunidad y el tiempo que antes nunca aprovechamos ni compartimos.

Nos refrescaron la memoria y hoy todos hablamos de lo mismo; y los médicos tan necesarios, esos que en muchos países son los peores pagados, son los que más se están arriesgando y sacrificando, enfrentando al tan temido virus.

Nos refrescaron la memoria y esta parte de la historia muchas generaciones la van a contar algún día.

Nos refrescaron la memoria y hemos acudido a tantas oraciones que habíamos olvidado, y hemos vuelto a buscar espacios para Dios, cuando antes decíamos que no había tiempo para hablarle, ahora buscamos muchos instantes para pedirle que nos libre de todo mal y nos proteja de esta enfermedad.

Nos refrescaron la memoria, y no es ningún castigo, es como el juego de la yenga, en que armas mal la torre y le vas quitando aquello que le da estabilidad y cuando menos piensas se te derrumba; así es la vida y esta es de las muchas cosas que vamos a ir aprendiendo en este camino.

KARY ROJAS

Escritora, Maestra, Conferencista.

lunes, 23 de marzo de 2020

LLEGÓ EL MOMENTO...


Llegó el momento de volver a casa, a estar en familia, a tener a mamá presente y a que papá también juegue con sus hijos… 

Llegó el momento de que la mesa estuviera de nuevo llena y la familia quiera cocinar juntos…

Llegó el momento en que los padres hacen de nuevo las tareas con los hijos y ya no son las empleadas las que realizan este oficio.

Es más, llegó el momento en que entre todos se hagan los quehaceres de la casa y en familia se vean divertidos.

Llegó el momento de darle un poco de descanso al cuerpo, de echar una mirada a lo que tenemos, de reconocer a los que amamos y descubrir cosas que no habíamos visto, por no tener tiempo.

Llegó el momento de que muchos se acuerden de orar y hasta se pongan un tiempo para hacerlo unidos, de valorar a todos los médicos y los niños sueñen en querer ser doctores o científicos, para en momentos como estos, sean los que, de la mano de Dios, salven el mundo.

Llegó el momento de dejar la ropa y zapatos de marca en el armario y ponerse lo más cómodo que tenemos, de aprender a racionar la comida y acordarnos de los que no tienen alimento.

Llegó el momento de darnos permisos de hacer cosas tontas, para divertirnos y no pensar en los malos tiempos.

Llegó el momento de disfrutar un poco más el estar en casa y no sentir el hogar un lugar ajeno.

Llegó el momento en que las calles se ven limpias y los pájaros vuelan sin miedo; los cielos se ven despejados, porque los autos y las fábricas han apagado un poco sus maquinas y los trabajadores están en casa protegiéndose y protegiéndonos.

Llegó el momento en que los ríos y mares se ven más limpios porque no hay gente ni embarcaciones contaminándolos, con todo lo que arroja en ellos.

Llegó el momento, de extrañar tantos los besos y los abrazos, ahora que están prohibidos; y reconocer que antes cuando podíamos darlos, muchas veces los dejamos de lado o los reprimimos.

Llegó el momento, de volver a las cosas más simples y sencillas, de pensar un poco en los demás, de dar gracias, cuidar y valorar lo que tenemos, porque no sabemos en qué momento podemos perderlo.

Llegó el momento en que sentimos necesidad de volver a Dios, no importa cómo le llamemos, en saber y sentir que somos muy frágiles, y aunque no se vea la diferencia, las cosas con El no son lo mismo que sin El, porque de su mano, siempre hay esperanza y confianza de que todo va a estar bien, porque confiamos en su infinita misericordia y en su amor eterno.

Kary Rojas
Instagram @karyrojas1528
Twitter: @rojaskary

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jueves, 19 de marzo de 2020

CUARESMA VS CUARENTENA


Los católicos cada año vivimos el tiempo de cuaresma, tiempo que parte de los 40 días que Jesús vivió en el desierto, preparándose para su Vida pública, su pasión, muerte y resurrección. Pero muchos pasan de largo y no se permiten tomarse tiempo y espacio para reflexionar, orar, volver a casa, perdonar, sentarse a la mesa, despojarse de tantas cosas que colocan distancias con el otro.

Hoy podemos decir, que la humanidad está viviendo a cabalidad este tiempo con todo a lo que nos invita; sin importar en lo que crea o no crea. Nos llegó el momento de volver a casa, de sentarnos a la mesa y compartir, de estar con aquellos que quizás poco estamos, de dejar descansar un poco el planeta.

Hoy todos los lugares públicos están vacíos y las casas están llenas; y muchos se acuerdan que tienen vecinos, y sienten necesidad de salir a los balcones y ventanas para verlos, saludarlos o compartir aún en la distancia, cualquier gesto que nos haga sentir hermanos.

Hoy más que nunca todos extrañamos los abrazos y besos que quizás muchas veces negamos o nos reprimimos, esos que si antes nos salvaban el alma, ahora irónicamente nos pone en peligro darlos…

Hoy es que estamos valorando lo que tenemos y nos estamos dando cuenta que todo el dinero no nos sirve sino puedes salir a gastarlo.

El ayuno se está dando, porque hay que racionar la comida y privarse de muchas cosas de las cuáles gozábamos; y la oración ha vuelto a ser una necesidad porque estamos en tiempos de crisis, en los que muchos han vuelto a creer; hoy aunque algunos piensan sólo en sí mismos; otros estamos pensando en los que están en las calles, en los que necesitan el día a día de trabajo para llevar pan a su casa.

Y como todo en la vida, hay quienes creen que se exagera, que todo, hasta el virus es fanatismo; cada uno especula y cree lo que quiere creer; acusa como en los tiempos de Jesús al inocente, y hay otros que sin importar lo que pase, desobedecen. Pero tarde que temprano, comprenderán, que es justo y necesario tomarnos este tiempo, alejarnos a nuestro propio desierto; aprender a vivirlo, recuperar lo que tenemos y vivir un día a la vez, porque el futuro es incierto.

Hoy hay que aprender a morir y despejarnos de tantas cosas que no sirven ahora, porque lo importante es lo que tenemos en casa; la familia, el pan de cada día, la salud y la posibilidad de enfrentar y superar lo que estamos viviendo.

Que esta Cuaresma vs cuarentena, nos haga renacer a nuevos sueños, nos de nuevas fuerzas y nos permita ser personas nuevas, más justas y humanas. Que el que nos vea, reconozca en nosotros la paz, la fe, la esperanza y la caridad, que se necesita para contagiarla en el mundo y podernos salvar y resucitar.

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Kary Rojas
Maestra, Escritora y Conferencista
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