Y de repente un día, me tocó ver el mundo desde mi ventana…
Se acabaron los juegos en el parque y los paseos a la playa…
Ya no puedo correr por el jardín, ni sentir la arena en mis pies…
Nunca pensé extrañar tanto la escuela, como desde ese día que sólo puedo verla desde la ventana…
Me asomo y no logro ver a mis maestras y amigos. Ya siento que los extraño, que quiero estar con ellos, jugar en los recreos y hacer las tareas de su mano.
Extraño tanto visitar y abrazar a los abuelos… Poder caminar por las calles sin miedo.
A veces solo me pregunto, si hice algo mal para no poder salir y sentirme como castigada; pero mamá me explica que hay que quedarse en casa para cuidarnos, también lavarse muy bien las manos y dar menos besos y abrazos.
Nos dicen que afuera hay un virus muy malo que nos ataca, pero me asomo a la ventana y no veo nada más que aquellos animales que casi nunca veía, ahora andan por las calles sin miedo a nada.
Cuando grande quiero ser Doctora, para ayudar a salvar el mundo como lo hacen los médicos de ahora.
Cuando crezca voy a contarle a todos, que hubo un tiempo en que muchas cosas las viví a través de una pantalla y mientras soñaba salir al mundo, que ahora limpiaba sus cielos y mares, pero que sólo puedo ver y sentir desde mi ventana.
Soy una mujer colombiana, con acondroplasia, el tipo más común de enanismo que existe. Soy escritora, conferencista motivacional, maestra y músico. En este blog comparto mis reflexiones, escritas para cualquier persona que quiera vivir a la altura de las circunstancias, a la vez que sirve para transformar las miradas de la sociedad, frente a las diferencias y la discapacidad; y así logremos un mundo más equitativo, incluyente, donde predomine el respeto y la dignidad hacia cualquier persona.
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