domingo, 7 de marzo de 2021

SOY MUJER, NO TENGO LAS MEDIDAS PERO DOY LA TALLA Y ESTOY A LA ALTURA

Mi nombre es Karina María Rojas Suárez, soy Cartagenera, y tengo una condición genética llamada Acondroplasia, uno de los muchos tipos de enanismo que hay.

Soy la segunda de cuatro hermanos, “Todos normales” y me incluyo en lo normal, con todas mis rarezas que me hacen a la vez única; porque, aunque ninguno en mi familia tiene mi condición (Soy el premio mayor, mi mamá se ganó la lotería conmigo, ya que el enanismo es una condición genética que sucede en 1 de cada 12.000 nacimientos). Pero muchas veces me preguntan si en mi casa todos son normales; como si al verme pensaran que soy la “anormal” de la casa. Pero “los Rojas” somos conscientes de que todos somos diferentes, y nuestras diferencias tienen el mismo valor y responsabilidad; así que he crecido en una familia incluyente en las que nos amamos y aceptamos con nuestras rarezas.

El primero espejo en el que me vi, fue justo en los ojos de mis padres; para ninguna mamá o papá su hijo es feo o raro; por tanto siempre crecí sintiéndome amada y hermosa… El conflicto aparece en la adolescencia cuando la sociedad condiciona el amor, la belleza e impone la moda, inventa medidas para encajar en la ropa; tanto que para ser modelo o Reina de belleza asignan número a la estatura y la talla para ganar una pasarela o corona. Y eso ha llevado a muchas mujeres a sacrificar su autoestima, valor, salud y dignidad, por querer encajar; sufriendo muchas de anorexia, bulimia, suicidio y desamor.

Es justo en la etapa de la adolescencia, donde empezamos a adolescer todo eso, cuando nos miramos en el espejo de la sociedad y sentimos que no encajamos en ella; que hasta un grano de acné, nos hace sentir feas y que al ser demasiado gruesas o delgadas, altas o bajas; ya no somos dignas ni bellas.

Sufrí por un tiempo y en silencio, creyendo todo eso; y esforzándome por agradar a otros, hasta por sentirme amada; porque experimentaba que por más que me esforzara y diera lo mejor, me faltaba un “casi”; y aunque tenía muchas cualidades, aún faltaba algo que no me hacía suficiente para los demás.

Recuerdo el momento justo en que miré a mi alrededor, y vi a jóvenes de mi edad, deprimirse, esconderse o reprimirse porque la ropa no les quedaba como querían, porque no encajaban en la moda o porque al verse un espejo o soñar con el amor, se sentían feas; y lo que más me sorprendía era que ellas tenían los centímetros que me hacían falta, y yo en esos momentos hubiera dado todo por tenerlos; pero comprendí que en eso no estaba la felicidad ni la realización personal.

Fue allí donde me propuse dar la talla en todo lo que hacía, verme en el espejo y reconocerme, amarme tal cual era; resaltar lo que me ayudaba a fortalecer mi dignidad y todo lo que podía permitirme ver, más que una apariencia, mi esencia y valor, lo que me hacía especial ante los ojos de Dios.

Me propuse a vivir a la altura de cualquier circunstancia y hacer lo que mejor sabía hacer; perfeccionar mi arte, mis dones, mis talentos, para mi misma y para transformar las miradas y el espacio donde estaba; y desde ese momento empecé a sentir que quien realmente me conocía, no me veía como Kary “la enanita”, sino como Kary, la Mujer, la Maestra, la Escritora, la que toca piano en la Iglesia, la Conferencista que inspira.

Desde entonces puedo decir: Soy Mujer, no tengo las medidas, pero doy la talla y estoy a la altura de todas las circunstancias que he vivido y enfrentado.

Desde hace años, vivo para lograr mis sueños y a la vez sin darme cuenta, inspirar no solo a mujeres, sino también a las personas con talla baja y/o enanismo (ADEE) para que rompamos estereotipos y recuperemos el Amor primero que debemos sentir, que es el amor a sí mismo.

En el día internacional de la Mujer, las invito a todas, a mirarnos al espejo sin miedo, y sentirnos bellas con todas nuestras rarezas y diferencias; a no dejar que nada ni nadie nos haga sentir menos por ser mujeres, a sentirnos únicas y felices, capaces de lo que sea y estar a la altura de cualquier circunstancia. Kary Rojas (Mujer, Maestra, Escritora, Conferencista)
                                                      


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jueves, 14 de enero de 2021

NO SE PREOCUPE, OCÚPESE...


El mayor estrés que se genera en los seres humanos es porque vivimos más preocupados y menos ocupados. Muchos quizás dirán que es una blasfemia o contradicción lo que digo, pero acá les dejo mi reflexión.

No se preocupe tanto por el qué dirán; ocúpese por vivir su vida, sin hablar del otro ni estar pendiente de lo que dicen o hacen los demás. No se preocupe ni gaste tanto tiempo criticando el gobierno; ocúpese en ser de los que no echan basura al piso, no le roban ni engañan a nadie, respetan las señales de tránsito, también su turno y los parqueaderos; no busca rosca ni palanca para obtener algo, sino que hace los trámites como deben ser. Sea una de esas personas que cuida y ama su ciudad y lo demuestra siendo un buen ciudadano, con todo lo que implica serlo; y cuando sea el momento de elegir un buen líder, sea honesto y vote a conciencia, no dejen que otros le compren el voto, ni sea de los indiferentes que prefieren fingir demencia.

No se preocupe, ni señale tanto a los que son ignorantes ante la realidad de la pandemia; tampoco ignore lo que sucede, más bien, ocúpese por cuidarse y cuidar a los que ama, no salir a nada que no sea trabajo o comprar lo necesario; tenga en cuenta el protocolo de seguridad, use tapabocas como debe ser, lávese bien las manos, mantenga distanciamiento social, haga caso.

No se preocupe por todo lo que sale en las redes sociales, no sea de los que quiere imitar la buena vida que otros publican, ni de los que se preocupan por todas las noticias y opiniones que escucha y lee. Ocúpese más bien en no jugar al teléfono roto y seguir propagando informaciones que no le consta que sean ciertas; no sea alarmista, ni amarillista, ni tampoco de los que se creen tan inmortales que nada de lo de afuera les llega. Ocúpese por informarse bien, ser objetivo, observar y escuchar con atención y decidir callar, cuando lo que diga pueda sembrar pánico, duda, odio o desunión.

No se preocupe por intentar agradar a los demás o por saber que piensan de usted; ocúpese por conocerse mejor; aceptar sus fortalezas y debilidades, ser capaz de verse al espejo y decir: Gracias Dios por imaginarme y crearme tal y como soy.

No se preocupe por los errores y caídas del otro, no sea de los que estén atentos a cuando tropiezan los demás, para señalar su error; más bien, concéntrese en su propio camino, en los pasos que da, en las decisiones que debe tomar, en aquellas cosas que dice y sobre todo en las que se debe callar.

No se preocupe por el futuro, por querer adivinarlo; no se llene de miedo luego de todo lo que ha pasado; ocúpese más bien por vivir el hoy intensamente, aprendiendo de todo lo que vive, sin dejar de soñar con la mirada en el cielo y los pies en la tierra; valore, cuide y disfrute lo que tiene; es mejor que viva con gratitud el ahora, para que en el mañana no le queden culpas ni lamentos.

No se preocupe ni se lleno de miedo por los seres amados; ocúpese por cuidarse y por cuidarlos; por valorarlos y hacerles sentir cuánto los ama. Mientras haya un presente, hay una oportunidad que se nos regala; no la desperdiciemos preocupados, quejándonos o aplazando para mañana lo que podemos hacer hoy. Ocupémonos por vivir cada día intensamente y aprovechar lo que se nos da; por agradecer el día que tenemos, por hacer bien las cosas que debemos hacer y si es posible, hacer un poquito más de lo que nos toca; para que más adelante no nos preocupemos, sino que sintamos que en su momento nos ocupamos de todo aquello que nos preocupaba e hicimos lo que debíamos hacer, por eso hoy vivimos en Paz. (Instagram Kary Rojas 1528)

domingo, 10 de enero de 2021

EL DIA EN QUE CARTAGENA, ORÓ Y LLORÓ…


Nunca había visto tan unida a mi querida Cartagena, como el día en que se supo que el Padre Edwing y su mamá estaban enfermos y hospitalizados con Covid. En realidad, no imaginé a cuántas personas había tocado el testimonio y la misión de este Servidor de Cristo. Las redes sociales se inundaron con cadenas de oración, y su parroquia, congregó a todos aquellos que le conocían, a hacer vigilias de oración por él y por la salud de todos los enfermos. Puedo decir que fueron los días en los que mi ciudad unida, oró.

Sólo quien se ha dejado usar dócilmente por Dios, es capaz de llevar el Evangelio sin darse cuenta, porque lo hace parte de su vida; sus Palabras se conjugan con las de Cristo, se hace discípulo y misionero de su amor, llevando por donde va ese fuego que se va encendiendo en el corazón de quienes lo escucharon, lo vieron y le conocieron. 

Cuando el Covid llegó al Padre Edwing y su mamá, muchos que quizás pensaron en su momento que la pandemia era puro cuento o que solo le daba a algunos, comprendieron la magnitud de este virus, que fue capaz de hacernos testigos de una experiencia de viacrucis con distintas situaciones que como si fueran estaciones, en las que vimos partir primero a su madre y nos esperanzamos con algunas señales de recuperación; fueron llevándonos en un proceso de conversión, en la que se congregó cada vez más a muchos en oración, no sólo por su salud, sino por la de todos los enfermos, y no sólo por el eterno descanso de su mamá, sino de todos los que han partido; y así como las mujeres del evangelio y como Juan el discípulo amado, acompañamos orando al Padre, hasta su muerte el día 9 de Enero, en la cuál Cartagena lloró y anunció con gratitud y esperanza, que este apóstol amado de Jesús, había partido a la Patria Celestial, al encuentro no solo de su madre, sino a los brazos amorosos de Aquel a quien con su vida anunció y amó; y su testimonio había logrado llenar de inmensa gratitud, a quienes experimentamos por Fe, la certeza de su gloriosa resurrección.

La vida, obra y muerte del Padre Edwing, me ha ayudado a entender la santidad. Los santos no son personas extraordinarias y perfectas que hacen cosas grandes y poderosas; los santos son aquellas personas tan ordinarias y humildes, que desde lo más pequeño y los gestos más sencillos, logran amar como Jesús, de manera extraordinaria; lo hacen sin darse cuenta, si gritarlo o publicarlo; pero tocan de tal modo la vida de las personas que le conocen o que le escuchan, que construyen familia y comunidad, y esparcen semillas en muchos corazones, que germinan con el tiempo y la distancia, y cuando se van, queda para siempre escrito lo vivido y lo aprendido; de esta manera su legado nunca muere, fueron santos y nunca lo supieron, somos nosotros los que como los discípulos de Emaús, nos preguntamos: “No ardía nuestro corazón cuando nos hablaba del Amor de Dios y del Evangelio?” “Lo reconocimos al Partir el Pan, a ejemplo de Cristo Redentor”.

Hoy, para los que le conocieron, lo escucharon o compartieron con él, algún momento; su muerte no ha dejado tristeza, sino esperanza; no se sienten solos, porque se han fortalecido y unidos como Comunidad; no se sienten vacíos ni perdidos, porque les ha quedado encendida esa llama que se sigue esparciendo; su legado permanece vivo y muchos continúan orando en memoria suya, por todos aquellos que están luchando por ganarle la batalla a este virus, que nos ha enseñado a ser agradecidos, a cuidarnos y cuidar a los que amamos; a valorar los gestos y las cosas más sencillas y pequeñas, que son las que marcan la diferencia. Y con la vida, enfermedad y muerte del Padre Edwing, muchos volvieron su mirada a Cristo; y Cartagena entera se unió, oró y lloró; nos sentimos todos hermanos, ovejas de un mismo Pastor. ¡Gracias Jesús por la Vida del Padre Edwing!

miércoles, 6 de enero de 2021

SI QUIERES UN AÑO DIFERENTE, NO HAGAS LO MISMO...

Ya iniciamos el año y en un abrir y cerrar de ojos se terminó la Navidad, estamos viviendo el 2021, y aún guardamos secuelas y estragos que nos dejaron el 2020, y sobre todo ese miedo a soñar, a planear, a continuar.
Una de las muchas enseñanzas que nos ha dejado la cuarentena y el Covid, es que “No podemos seguir viviendo como antes”; acumulando, siendo compradores compulsivos, viviendo de ilusiones y quejándonos. La pandemia nos ha enseñado a valorar y cuidar lo esencial, lo básico, porque es lo que necesitamos para vivir; también a comprar y adquirir lo necesario, porque, ¿Qué sucedió por un tiempo con los autos, los vestidos elegantes, las joyas y demás? Quedaron guardados, sin uso. Y, ¿Qué pasó con los planes, los viajes, las celebraciones? Se redujeron a virtuales, algunos eventos se aplazaron, otros se cancelaron; y decidimos vivir el día a día.
¿Sí estamos sintiendo diferente este año? Algunos dirán que si, porque han sido arriesgado e inconscientes, tratando de vivir como si el virus no existiera, saliendo a divertirse, sin cuidarse, lanzándose a la calle a enfermarse o enfermar a los que ama. Y vemos que las noticias no cambian, más casos, más muertos, más sitios cerrados, más accidentes, más violencia, más de lo mismo. Y nos decepcionamos del nuevo año, al que le pedimos “Año 2021, sorpréndeme”; pero si seguimos así, no nos va a extrañar que no haya sorpresas, sino más de lo mismo y que si acaso surge al nuevo, no será bueno; porque no estamos haciendo nada para que este año sea distinto.
Estamos haciendo lo mismo, la misma rutina, las mismas palabras, todo lo que ya se nos hizo costumbre, aunque las circunstancias sean distintas. Y si acaso cambiamos un poco nuestro proceder en la pandemia, estamos tratando de recuperar lo que decimos que perdimos, volviendo a hacer todo aquello que hacíamos cuando no existía el virus, pero que hoy en día es muy arriesgado, porque el virus existe, está presente y cada vez más se nos acerca.
¿Cómo van tus proyectos para el 2021? ¿Los escribiste? ¿Hiciste un plan de vida? ¿O simplemente estás viviendo igual como hace 10 días?, si es así, entonces obtendrás los mismos resultados y si algo cambia es porque así lo quiso el destino.
¿Cómo van tus relaciones personales? ¿Acaso viven los mismos conflictos, las mismas discusiones, los mismos ritos? De ser así, si las cosas van bien, pueden caer en la rutina y si iban mal, no te sorprendas, si todo se termina.
Y al final, no lancemos quejas al cielo, cuestionando el porqué nos pasa lo mismo y, vivimos lo mismo; porque la respuesta es clara; estamos haciendo, sintiendo y diciendo lo mismo, por tanto, nada puede cambiar, a no ser que el destino intervenga y nos mueva un poco el piso. Eso vino a hacer la Pandemia, a desacomodarnos, a derrumbar lo que estaba mal erigido, a acabar con lo que estaba a punto de terminar, pero que daba vueltas sin rumbo.
Traza las metas y un plan, en el que cada paso que des, sea distinto a lo que venias diciendo y haciendo; los cambios son muy difíciles pero necesarios; y si quieres cosas diferentes para tu vida, deja de hacer lo mismo, muévete, suéltate, desprende… Empieza ¡Ahora!


viernes, 1 de enero de 2021

CARTA DE DESPEDIDA AL 2020

Querido 2020, desde el comienzo quisiste hacerte notar y nos mostraste realidades que en medio de la rutina preferíamos olvidar.
Nos mostraste los gritos de la naturaleza, que sufre porque la hemos explotado y ante nuestros ojos se muere y se quema; nos recordaste las injusticias y la falta de Dios y de amor que hay…
Nos demostraste que aunque muchos quieren sentirse poderosos y grandes, un virus microscópico, nos atemorizó y nos hizo escondernos de todo lo demás.
Y por un tiempo la tierra respiró, y por unos días no supimos que hacer con el tiempo y decidimos compartirlo con los que están más cerca porque la mayoría de las veces, para ellos no teníamos tiempo.
Nos enseñaste que la diferencia de lo que tiene valor y lo costoso; y así un elegante vestido no era tan necesario, como una ropa cómoda para el diario.
Nos enseñaste a extrañar a la familia y a los amigos, y a todo aquello de lo cual muchas veces nos quejamos, como la escuela y el trabajo.
Quisiste que aprendiéramos a mirar de adentro hacia afuera y a valorar las cosas más sencillas y pequeñas.
Quisiste enseñarnos que amar es cuidar y cuidarnos, y que teníamos muchas ideas y talentos que antes no habíamos descubierto y mucho menos aprovechado.
Y aún así, muchos creyeron que eras malo, que viniste a destruir y castigarnos. Pero en realidad, lo que quisiste fue hacernos mejores personas, fortalecer nuestra Fe, ser más agradecidos con todo lo que se nos ha dado y con las personas que nos han cuidado.
Y de repente, muchos quisieron recuperar lo que habían perdido, y como un alumno que no aprende la lección, prefirieron desafiarte e ignorar el pequeño virus que nos ha traído tantas muertes. Algunos lo niegan, otros se creen más fuertes, otros le temen demasiado y hay algunos indiferentes.
2020, para mi no fuiste tan malo, me diste la oportunidad de crear y alcanzar metas, me has enseñado a madurar, fortaleciste mi Fe y sobre todo, me enseñaste a valorar lo que tengo y a cuidar a los que amo.
Me hiciste una mujer agradecida y ahora todo lo agradezco, desde el vaso de agua que tomo o la comida que ceno, desde el abrir mis ojos en la mañana y poder descansar en la noche, bajo un techo.
Adios 2020… Nunca olvidaré todo lo que aprendí y descubrí… Gracias por las personas nuevas que me regalaste y por permitirme continuar con las que tanto amo. Me despido agradecida por todo lo que me has enseñado… Ahora es el momento de recibir el 2021 y vivirlo con todo lo que me has dejado…


lunes, 28 de diciembre de 2020

LA IGNORANCIA NOS HACE CAER EN LA CRUELDAD...

De niña, siendo inocente, creía que el 28 de diciembre era el día de hacerle bromas a los demás y reírme de que siendo inocentes y confiando en mi inocencia, no vieran en mi ningún gesto de malicia o crueldad que los hiciera caer en mi broma, para luego reírme de ellos y sentirme triunfadora, porque lo logré.

Yo no sabía el por qué de ese día, y eso no me hacía inocente, sino ignorante; y en mi ignorancia, me estaba forjando conceptos erróneos, como que no es malo jugar con la confianza e inocencia de los demás y que todo aquello que llevara como apellido inocente, era válido, como las mentiras inocentes, las bromas inocentes, los comentarios inocentes, etc. Eso era lo que el mundo me estaba enseñando y lo que para el mundo se hacía normal.

Pero con el tiempo, conocí la verdadera historia: “El Día de los Santos Inocentes es la conmemoración de un episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret”. Y entendí, que ese día en que buscaba ingeniarme todo tipo de bromas para hacer caer muchos inocentes y reírme de ellos, era un día en que realmente se hacía memoria de tantos niños inocentes, que fueron asesinados por causa del odio, la ambición, la mentira y la crueldad. Y comencé a pensar en como la historia sigue sucediendo, con tantos niños inocentes que son asesinados antes de nacer y tantos más que mueren luego de sufrir abusos, violencia, hambre o estar en medio de una guerra, de la cual no tienen culpa.

Con todo esto y en pleno SXXI, donde todo se conoce porque el conocimiento está al alcance de la mano y se publica por todos lados, existen muchos Herodes que siguen haciendo de una fiesta de bromas e inocentadas, esta fecha que podría ser para honrar la memoria de tantos inocentes que siguen muriendo en el mundo.

Reírse de la inocencia del otro, es cruel…
Aprovecharse de la confianza del otro, es traición…
Minimizar la burla como algo inocente, es maldad…
Acomodar las cosas a como nos conviene que sean porque nos exoneran, es deshonestidad….
Jugar con el otro, sin que el otro sepa que es parte de un juego, y pierda autoconfianza y confianza en los demás, es crueldad.

Soy una persona con muy buen sentido del humor, que se ríe de los chistes más bobos del mundo, que ha aprendido a reírse de sí misma y si, de los demás, pero con ellos allí presentes, en la camaradería y la amistad, conociendo mis límites y no haciendo nada que no quisiera que me hicieran; sintiéndome avergonzada cuando quizás me sobrepaso en algunos de mis chistes, como cuando juegas con tus hermanos a los golpes y terminan golpeándose duro y sintiéndose culpables, eso lo he vivido, y lo enmiendo apenas me doy cuenta, y algo aprendo. Y por todo eso, es que hoy saco esta reflexión, y hago silencio y oración, por todos los niños inocentes que hay muerto y siguen muriendo en el mundo.

Que la ignorancia no nos haga crueles y que la malicia no destruya la bondad.
Hagamos vida esas frases que todos repiten: No hagamos lo que no queremos que nos hagan y tratemos como quisiéramos ser tratados… Eso nos ayudaría a la Paz.

domingo, 8 de noviembre de 2020

TODO EL MUNDO HABLA DE LO QUE NO SABE...


Todo el mundo habla de lo mismo y sobre todo sin saber de qué está hablando.

Hablamos desde lo que suponemos, desde lo que vemos aún a miles de kilómetros de distancia; lo decimos de tal forma que podemos convencer a mucha gente de que eso qué decimos es la Verdad absoluta; pero en realidad no tenemos ni la más mínima idea de lo que ocurre en realidad; todo porque de lo que más nos gusta hablar no es de lo que vivimos, sino de lo que viven y hacen los demás.

Hablamos de un partido de futbol, siendo espectadores, más no jugadores…

Hablamos de política, con la conciencia vendida y a veces hablamos sin que nos guste la política y sin ejercer el derecho democrático a votar, porque tememos equivocarnos. Preferimos que otros elijan por nosotros y luego ya criticamos a los que nos están gobernando.

Los seres humanos estamos llenas de moralismos inventados y heredados; muchos de ellos se convierten más en juicios que conceptos realmente morales y humanos.

Y es allí donde la injusticia y la deshonestidad toman fuerza; porque nosotros mismos le damos un lugar, cuando hablamos desde nuestra postura y somos incapaces de ponernos en el lugar de los demás.

Es muy fácil caer en eso, porque todos queremos sentir que podemos hablar de lo que todos hablan, aunque no tengamos ni la más mínima idea de que se trata.

Por eso lo ideal es que hablemos de lo que vivimos, y sino queremos hablarlo, porque somos reservados, porque no nos gusta hacerlo público; es mejor que callemos, y si vamos a decir algo, que sea objetivo y constructivo; y que realmente transforme algo para bien a esa realidad de la cual opinamos.

A veces observo lo que pasa y hasta yo misma caigo, hablo de lo que creo que se, de lo que reflexiono, de lo que supongo; pero luego me doy cuenta, que hablo desde lejos, donde todo se ve distinto y donde quizás no estoy viviendo aquello de lo cual opino.

Por eso me digo muchas veces, hablemos de otra cosa, de lo que casi nadie habla, pero que se hace justo y necesario hablar, porque quizás ayuda a renovar la Fe y la esperanza.

sábado, 31 de octubre de 2020

LA EDAD DE LA INOCENCIA

 



Hablemos de otra cosa…
De la edad de la inocencia; cuando éramos niños y éramos inmensamente felices, sin tantas cosas y con muchas experiencias de las cuáles hoy tenemos mil historias que contar…
Hablemos de esos tiempos en los que creíamos en el niño Dios, en el que éramos felices esperando el 31 de octubre para disfrazarte de tu personaje favorito o de cualquier cosa que se te ocurriera, con tal de salir a pedir dulces.
Crecí en un conjunto cerrado de 67 casas, llena de niños de todas las edades; que nos gozábamos estas fechas, sin pensar en tanta maldad que ahora existe.
En nosotros no había malicia, solo ganas de disfrutar, de cantar “triki triki Halloween sino no hay dulces para mí, se te crece la nariz”; qué gran ofensa esa, desearle a otro que se le crezca la nariz… pero más que desearlo era un solo canto, que entonábamos sin querer dañar a nadie, solo disfrutar.
En mi casa mi mamá nos quitaba la mitad de los dulces que recogíamos, para el cumpleaños de mi hermano (2 de Noviembre) y yo me apresuraba a sacar y esconder los que más me gustaban, antes de que llegará doña Antonia y se los llevará … Gracias a nosotros por muchos años, no compró dulces para el cumple de Joche…
Yo me disfracé de muchas cosas, recuerdo a Gasparín, campesina, gánster, y cuando ya tenía 13 años, me sentía demasiado grande para disfrazarme, así que me vestí de rockera de los 80.
Hoy toda la maldad ha salido a la luz, los niños han perdido la inocencia al vivir en un mundo sin censura, en el que todo lo común se hace normal y se crece con la teoría que es mejor que sea consciente de la realidad para que no sufra.
Hoy nuestros niños maduran a la fuerza y muchos padres prefieren que sea así, para evitarse tanta responsabilidad de cuidar y proteger sus mentes y corazones, y prepararlos para el mundo, haciéndolos rudos y duros.
Sé que tras la historia de un día como hoy, hay mucha maldad, sé que muchos aprovechan el momento para hacer de las suyas, sé que ya no se puede salir a la calle como antes, no solo por el virus que nos asecha, sino también por tanta inseguridad.
Hoy veía en el noticiero que, por el Covid, las celebraciones deberían ser virtuales; y lo entiendo…
Pero me duele mucho por las nuevas generaciones que no tendrán historias y aventuras que contar; que todo lo que hay que celebrar será virtual; que no pueden sonreír con libertad por un tapabocas; y da miedo abrazar porque te puedes contagiar… Qué triste crecer creyendo que esta nueva realidad es lo normal y que cuando los abuelos les contemos lo felices que éramos, se reirán de cómo vivíamos…
Nunca olvidaré la edad de la inocencia y por ello, mi niña interior sigue viva y aún cree en la magia y sueña con ella…

miércoles, 22 de julio de 2020

CAMBIEMOS PENSAMIENTOS, PALABRAS Y GESTOS

Hablemos de otra cosa…

No me digas que este es un año perdido, digamos mejor que es un tiempo reinvertido en otras cosas a las que no le sacábamos espacio, porque vivíamos en carreras y muy ocupados.

No hablemos de las cosas malas que están pasando, de eso nos hablan por todos lados y nos están matando los sueños y las esperanzas; hablemos de aquello que hemos recuperado, el tiempo que hemos compartido con quienes antes nunca hablábamos ni veíamos, y a los lugares que hemos llegado, sin haber viajado.

Sin ignorar ni ser indiferente a todo lo que afuera nos acontece; resaltemos también las buenas noticias; los pequeños gestos y detalles de amor y bondad que se dan, para que el mundo se anime a multiplicarlos y sean muchos más.

Transformemos nuestros sueños, quizás solo hay es que cambiarles el momento y el contexto, porque desde la crisis hemos aprendido a guardar tantas cosas que acumulamos y ya no usamos, para sacar otras que eran secundarias y se han hecho tan esenciales y necesarias, que hemos aprendido a valorarlas más. Ya sabemos que no hay que invertir tanto dinero en vanidades, sino en lo simple y aprender a vivir de este modo. Ahora se nos pide ser más creativos en lo que hacemos y soñamos; así, el día que todo pase y salgamos, nos daremos cuenta, que ya no nos interesan los mismos planes que habíamos trazado, porque ya no somos las mismas personas que los planearon.

Hablemos de otra cosa; de los pensamientos, palabras y gestos que se han ido transformando en nosotros, y de todas las cosas que hemos aprendido; pero sobre todo, hablemos de tanto, por lo que aún en medio de dificultades, nos sentimos agradecidos. KR #tallabaja #mujerinspiradora #escritora #colombia #esperanza #escritora

lunes, 20 de julio de 2020

HOY VAMOS A REIRNOS...


Hablemos de otra cosa…
Hoy vamos a reírnos de los planes que hicimos, pero que no realizamos, y ahora que ya no somos los mismos, tenemos otros proyectos trazados…
Vamos a reírnos de todas las veces que lo intentamos, de los errores que cometimos, de la impaciencia que sentimos, al aprender a hacer cosas que antes no hacíamos, pero que ahora ya lo hemos logrado…
Vamos a reírnos y a compartir la moda que seguimos, si nos convertimos en chef, en deportista o tiktok tero.
Vamos a reírnos de tantas cosas en las que antes invertíamos dinero y tiempo, y ahora aprendimos que hay otras que cuestan menos y son más necesarias…
Vamos a reírnos con las personas que reaparecieron, con las celebraciones que hemos hecho, de otro modo, aún desde lejos…
Vamos a reírnos, porque a veces es necesario hacerlo, cuando ya todo pasó, cuando ya hemos aprendido algo, cuando podemos contarlo sin dolor y sin miedo…
Y en medio de tantas cosas que vemos y escuchamos, hablemos de otra cosa y vamos a reírnos un poco.