Nos acostumbramos a estar… y la presencia se hace costumbre…Nos acostumbramos a la ausencia, y el no estar se puede convertir en olvido…
Nos acostumbramos a las palabras, y sin sentirlas las decimos y oímos…
Nos acostumbramos a muchos gestos, y se nos escapan sin pensar en el efecto que puede causar cuando los damos o los omitimos…
Nos acostumbramos a ofendernos y así nos pisoteamos y nos herimos…
Nos acostumbramos a maltrataros y por eso nos destruimos…
Nos acostumbramos a las mentiras, y al final no creemos nada de lo que escuchamos o decimos…
Nos vamos acostumbrando a tantas cosas, que muchas más omitimos…
Nos acostumbramos a soltar la mano de Dios, y por eso nos sentimos perdidos,
Nos acostumbramos a reservar nuestro corazón por temor y por ello experimentamos soledad y vacío.
Nos acostumbramos a lo que tenemos, de ahí que solo lo valoramos cuando lo hemos perdido…
Nos acostumbramos a las apariencias y a lo superficial, que nos es complicado ver lo que hay más allá…
Nos acostumbramos a quejarnos y se nos olvida ser agradecidos…Nos acostumbramos a vivir, por eso muchas veces no sentimos muertos aún estando vivos…
Nos acostumbramos a perder el tiempo, por eso solemos estar aburridos…
Nos acostumbramos a estar bien, por eso nos derrumbamos cuando el camino tropezamos y caímos…
Nos acostumbramos a sufrir y de tanto llorar por todo, sin intentarlo de nuevo nos sentimos vencidos…
Nos acostumbramos a todo lo humano que nos cuesta creer tanto en lo divino…
Nos acostumbramos a las heridas y a los fracasos, que es tan difícil volver a creer que el amor está en un algún lugar escondido…
No quiero que nada se me haga costumbre, por eso es que todo lo que vivo, pienso y siento, yo lo escribo…
No te acostumbres a mis letras que en ellas te regalo cada uno de mis pensamientos y latidos…
No dejes que la fragilidad humana siembre en tu alma la duda y la desconfianza,



"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán” LC 13, 22-30
Y si amamos tanto que aprendemos a liberarnos y entender el amor que hace olvidarnos de nosotros mismos… donándonos en el silencio, sin pretender gritarle al mundo lo que somos y hacemos, evitando cualquier clase de halagos y reconocimientos… ahí, soltamos vanidades y orgullos superficiales…Nos hacemos servidores y no servidos… logrando la grandeza del alma y no la superioridad vana que realmente no sirve de nada…
No hay que acumular para poder entrar por la puerta ancha que no requiere ningún esfuerzo, solo pasar acomodados… ni tampoco hacerle un altar al dolor y al sufrimiento, llevando en nuestro equipaje todas las cosas del pasado que no nos deja vivir en paz el presente ni nos deja ver claramente el futuro con el que soñamos… NO sé porque nos regimos tanto por las leyes y condicionamientos que nosotros mismos inventamos para someternos, cuando el evangelio es claro… solo nos dice… AMEMOS COMO EL AMIGAZO NOS HA AMADO, 


Por unos pocos que no les importa hacer las cosas bien o mal, muchos asumen las consecuencias de sus errores y les toca ver como se está auto destruyendo el universo y la humanidad...
Por unos pocos que quieren la guerra para enriquecerse, hay muchos que mueren injustamente... por unos pocos que cazan y matan animales, hay muchas creaturas que se extinguen y que diariamente mueren...
No digas todo lo que sabes... Ni juzgues todo lo que ves...