Hay quienes se preguntan, ¿Es el silencio, amigo o enemigo?... ¿Lo buscamos o le huimos?... ¿Lo escuchamos o mejor cuando nos hable, nos tapamos los oídos?... ¿Cómo saber si lo que trae nos ayuda o nos hace perderle a todo el sentido?...El silencio puede ser amigo cuando nos ayuda a escuchar aquello que entre bullicios y ruidos nos distrae y confunde de la realidad; es también un guía y consejero, cuando viene acompañado de una luz que nos cura de toda ceguera espiritual y nos permita ver mejor el camino a seguir a la hora de tener que tomar una decisión…
El silencio, se hace a veces necesario que aparezca entre dos personas que se gastan el tiempo compartido, hiriéndose y causándose dolor, es ahí donde ese silencio tiene sentido si logra que se acallen en el alma, los odios y resentimientos que debilitan y matan al amor… Pero no se puede permitir que ese silencio se haga eterno y se acomode en el interior, hay que saber vencerlo, dando el primer paso a la hora de pedir y ofrecer el perdón…
Y si surge en la distancia de aquellos que algún día, en todo lo que compartieron se amaron tanto, haciéndose amigos, hermanos y más que amigos… puede que sin darse cuenta caigan en la costumbre de la ausencia y le dejen la puerta abierta a la rutina; es ahí cuando regresa el silencio acompañado del olvido, ese que se roba de la mente y el corazón los momentos vividos, llevándose la magia que alguna vez hizo único y especial cada instante, el mismo que pasa la página y borra las promesas que alguna vez se hicieron para estar y sentirse siempre unidos… Por eso, al estar lejos de las personas que se ama, no hay que permitir que sea solo el silencio el único compañero de camino, hay que dejarlo que vaya de la mano con las palabras, la oración y los pensamientos que se transforman en puentes que vencen cualquier distanciamiento, y también los pequeños detalles que llenan esos silencios de recuerdos y ahuyentan el olvido; así no se diluye el sentimiento y permanecen para siempre en el tiempo, los corazones unidos.
Si es el silencio que sana…nos regala perdón; si es el silencio que nos ayuda a sentir aún en lo que no tiene sentido, la plenitud del amor de Dios, es porque se ha convertido en oración y bendición; si es silencio que separa los corazones, es porque viene lleno de olvido y marchita la flor; si es el silencio que hiere y se arma de orgullo, es porque está dispuesto a matar el amor; si sentimos que es un silencio que nos aísla y nos deja como compañera la soledad, no podemos dejar que nos ensordezca en esos momentos su voz … Hay entonces que luchar por descubrir cuál es su verdadero sentido, cuando entre confusiones nos refugia en la calma y nos permite el descanso del alma, despejando nuestra mente, ojos y oídos; cuando nos ayuda a vencer angustias, miedos y temores y va acompañado de la presencia silenciosa y fiel de un buen amigo; y así mismo cuando puede regalarnos la gracia de aprender a escuchar las voces y melodías de la creación que se esconden entre tantos ruidos… eso y más es del silencio, el sentir y el sin sentido…

Yo me pregunto, qué de eso es eterno y qué nos llevamos?... ¿Cómo lograremos ser realmente felices, si al amor y a los sentimientos más puros y transparentes, se les condiciona poniéndole precio, forma, peso, color y tamaño?... ¿Por qué es más fácil hacer lista de lo que carecemos en vez de hacer inventario de todo lo que tenemos?... ¿Acaso hay que esperar perder para valorar lo que tuvimos?... ¿Tiene sentido condicionar nuestra fe por las consecuencias de lo que dejamos de hacer o hicimos?... ¿Para qué el tener y acumular, si con ello no nos hacemos inmortales y a la hora de morir, aunque todo nos lo empaquen como equipaje, nada de eso nos vamos a llevar?... ¿De que nos sirve poseer para comprar las acciones y palabras de los demás, si el amor verdadero no tiene precio y ese es el que nos da la plena felicidad? ¿Qué sentido tiene poseer para dejarles herencia a los que se quedarán, si luego que nos vayamos, por eso mismo que dejamos, ellos unos con otros se matarán?... ¿Por qué esperas que se te recuerde?… ¿Cuál es la misión que se te ha encomendado a realizar?... Y tarde que temprano llegará el día en que nos toque el turno de marcharnos de este mundo y debamos mirar nuestras manos y preguntarnos, qué trajimos, qué tuvimos, qué hemos dejado y qué nos llevamos?... y cuando estemos cara a cara con el Dios de la vida y nos pregunte, qué me has traído de lo que te he confiado? cuál será nuestra respuesta?... qué le presentamos?...
Es necesario movernos el piso, sentirnos tambalear, entender que nada de lo que tenemos es seguro, la vida de un solo vuelco en cualquier momento nos puede cambiar…
No culpemos a Dios de lo que sucede, ni busquemos razones a lo que no tiene explicación, dejemos que de vez en cuando se nos mueva el piso, simplemente desacomodémonos, miremos más allá, demos un poquito más de lo que nos toca hacer y dar, nadie sabe cuando en vez de solo movernos el piso, se nos puede derrumbar todo aquello que creíamos era para siempre y después de tenerlo todo lo perdamos, nada es seguro, todo puede pasar…simplemente valoremos, demos gracias y aferrémonos a Aquel que nos da la Fuerza y la Fe para no rendirnos ni desesperar y asumir en paz aún todo aquello que nos cuesta tanto entender… 
Hoy, al mirar hacia atrás, ¿qué podemos decir de hace un año?
Hoy simplemente recordé lo que vivía hace un año y me siento demasiado agradecida porque todo ello se convierte en experiencia y en ganancia, en superación y fortaleza, en expresión infinita del amor de Dios, con todo lo vivido en el año que ya ha pasado, aún en la alegría y el dolor, y en la obra que cada día con todo ello, en mí modela… Hoy, miro hacia atrás y veo que no estoy en el mismo lugar de hace un año, pero no me quedo acomodada en el pasado, por muy lindo que haya sido o por lo duro que haya enfrentado... hoy, guardo todo ello aquello que no quisiera olvidar jamás, cuido las personas que son tesoro para mi, porque quiero conservarlas no solo uno, sino muchos años; le confío a Dios mi vida y sus vidas, me siento tan bendecida por todo lo que he vivido y se me ha dado… que miro hacia adelante para vivir no solo uno, sino muchos más años…