Así como existe el día y la noche, lo blanco y lo negro, el frío y el calor… en los seres humanos hay luces y sombras, que muestran y ocultan, lo que queremos que otros vean y descubran, o por el contrario, esconden lo que intentamos proteger o callar.Hay luces que encandilan, son los destellos de todo aquello que pretendemos quizás hasta aparentar; más que iluminar, enceguecen, y cuando aparecen, los demás intentan evitarla, desviando su mirada hacia otro lugar.
Otros tienen miedo de encender su luz, saben que son poseedoras de ella, tímidamente algunas veces la muestran o la esconden bajo la mesa, donde no logra dejar salir su valor, pasa desapercibida, quiere ser descubierta, iluminar a otros, pero la vence el temor, se sienten cansados, porque experimentan que sus fuerzas desgastan en vano, …
Están las personas que brillan con luz propia, aquellas que sin mucho esfuerzo y con naturalidad, logran dejar salir su carisma y lo que son; saben iluminar los caminos por donde van; no pasan desapercibidas, siempre son recordadas, y aunque dar luz implique entrega y desgaste, lo hacen con tanto amor, que superan cualquier brisa o huracán que intente su luz apagar.
Pero así como hay cosas que pretenden ser vistas y descubiertas, hay muchas otras que prefieren ocultarse en lo más profundo, donde nadie las vea; temores, emociones, reacciones, frustraciones, sentimientos… y las sumergimos en lo más oscuro de nuestro ser, o cuando las vivimos, nos apartamos donde nadie las pueda ver.
Esas son nuestras sombras, todo aquello que preferimos nunca decir ni mostrar; lágrimas que se escapan, tristezas, vacíos, soledad; amores callados, experiencias del presente o del pasado, fobias o temores, así como todo aquello que pueda dar muestra de fragilidad. Sucede también muchas veces, que por miedo a no ser valorados, o quizás por ignorar los tesoros que se nos han dado, sentimos que nuestra luz se ha apagado, y la convertimos en sombra, enterrándola en lo mas profundo de nuestro ser, hasta llegar nosotros mismos a olvidarnos de muchas cosas hermosas que hemos de poseer.
Has pensado: cuáles son tus luces y tus sombras?... cómo puedes hacer de tu sombra una luz?...



El cuerpo llega a un punto, en que no crece más, lo material siempre tiene un límite, lo espiritual no cesa de avanzar… siendo concientes que aquello que a simple vista se ve, como lo es la apariencia física, y de lo cual se fija siempre la humanidad, por ser lo que se muestra, o por ser lo que de primerazo te rotula como normal o anormal; en muchos seres humanos como en nosotros no es como en los demás, somos lo que el mundo ha llamado personas con discapacidad, lo que significa, saber y sentir que aunque hay cosas que no podemos hacer como todos, hay otras que podemos desarrollar mucho más, superando barreras, llegando mucho más allá de lo que puede llegar aquellos que sintiendo que posee y tienen todo, se estancan ante la primera dificultad…






